«Santiago Caputo, el «Mago del Kremlin» de Milei: el poder en las sombras que puede devorarse a sí mismo» – Por Lic. Raúl Ayala

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La política argentina ha sido históricamente un escenario de figuras visibles y operadores invisibles.

En el gobierno de Javier Milei, ese rol lo encarna Santiago Caputo, un estratega sin cargo oficial pero con una influencia que supera a la de cualquier ministro.

Su presencia configura un modelo de poder que ha evolucionado desde la coerción directa de Maquiavelo hasta la manipulación sutil descrita por Byung-Chul Han en Psicopolítica.
Sin embargo, la pregunta clave no es cómo ejerce su poder, sino hasta qué punto su estilo puede convertirse en un lastre para el propio Milei.

 

«Santiago Caputo, el «Mago del Kremlin» de Milei: el poder en las sombras que puede devorarse a sí mismo» – Por Lic. Raúl Ayala

 

 

Maquiavelo: el poder que impone

Maquiavelo sostenía que el príncipe debía ser temido antes que amado, y que el control del Estado debía basarse en una estrategia clara de dominio, incluso recurriendo a la represión si era necesario.

En este esquema, el poder era visible, tangible y jerárquico.
Si bien Milei ha construido una narrativa de “líder indomable”, su gobierno no se sostiene en un liderazgo propio, sino en una arquitectura de poder paralela comandada por Caputo.
Su rol va más allá de la simple asesoría: define discursos, interviene en entrevistas y hasta confronta directamente a legisladores opositores, como lo demostró su amenaza contra Facundo Manes en el Congreso.

 

Byung-Chul Han: la psicopolítica del asesor en las sombras

Pero el poder de Caputo no responde únicamente a la lógica maquiavélica del control directo.

En línea con la psicopolítica de Han, su influencia se basa en la manipulación de las emociones y la construcción de una realidad alternativa que encapsula al presidente y a su electorado en un relato de lucha épica contra un enemigo omnipresente: «la casta».

Desde el control de redes sociales hasta el diseño de un Milei que debe permanecer aislado de los «contaminantes del sistema», Caputo ha estructurado un esquema de poder basado en la persuasión y la encapsulación de la realidad.

Aquí radica su peligro: cuando el poder es demasiado invisible, el gobernante se convierte en una marioneta.

Caputo ha creado un Milei que no escucha más que a su entorno, que desprecia el debate y que responde con agresividad ante cualquier crítica.

Es una trampa perfecta para un gobierno sin estructura política real.
Su “psicopolítica” no solo le cierra puertas al presidente, sino que lo aleja de la gestión concreta.

 

La fragilidad de un poder sin estructura

El problema de este modelo es que el poder invisible también es inestable.
Mientras los operadores tradicionales del peronismo o el radicalismo se apoyaban en estructuras partidarias y redes de gobernabilidad, Caputo solo tiene su cercanía con Milei.

Su falta de un cargo formal lo protege de la crítica pública, pero también lo deja vulnerable: si su imagen se desgasta, no hay una estructura política que lo sostenga.
Y su reciente exposición mediática demuestra que su estrategia de operar en las sombras empieza a fallar.

El escándalo de la criptomoneda $Libra, donde Milei quedó en el ojo de la tormenta por promocionar un esquema fraudulento, fue un golpe directo a la estrategia caputista.

Cuando intentó intervenir en una entrevista con el periodista mileísta Jonatan Viale para corregir al presidente en vivo, dejó en evidencia que el jefe de Estado no tiene autonomía ni control real sobre su propio discurso.

El incidente con Facundo Manes, donde Caputo abandonó las sombras para amenazar a un legislador en un pasillo del Congreso, marcó otro punto de quiebre: ya no solo es un operador, ahora es un problema.

 

¿Caputo será el «Rasputín» de Milei?

Las figuras que manejan el poder desde las sombras suelen volverse prescindibles cuando generan más problemas que soluciones.

En la historia, los asesores todopoderosos terminan convirtiéndose en chivos expiatorios cuando la crisis política estalla.

El caso de Rasputín en la Rusia zarista es un ejemplo clásico: su influencia desmedida sobre la monarquía lo hizo blanco de conspiraciones internas. Caputo podría seguir el mismo camino.

Su excesiva exposición, los errores comunicacionales y su falta de contención institucional empiezan a mostrar grietas en su figura.

Cuando Milei necesite un sacrificio político para salvar su imagen, Caputo será el candidato ideal.

 

El riesgo de una burbuja de poder

El poder en las sombras puede ser efectivo en tiempos de estabilidad, pero en un gobierno frágil como el de Milei, la opacidad y la improvisación pueden transformarse en autodestrucción.

Santiago Caputo representa el paso del poder maquiavélico al poder psicopolítico, pero su exposición reciente demuestra que su estrategia está fallando. Cuando el «príncipe» necesita explicar que no es un títere, ya es demasiado tarde.

Y si Milei sigue atrapado en la burbuja de poder que Caputo construyó para él, el colapso será cuestión de tiempo.

 

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