El represor fue hallado sin vida en su celda del penal de Bouwer, Córdoba, donde cumplía condena por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.
Héctor Pedro Vergez, uno de los represores más notorios de la última dictadura cívico-militar argentina, fue encontrado muerto este viernes en su celda del Complejo Penitenciario de Bouwer, en Córdoba, donde cumplía una condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad.

Durante el terrorismo de Estado, Vergez fue jefe del centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, y lideró el Comando Libertadores de América, una organización paraestatal que operaba en la provincia. Se le atribuyen múltiples crímenes, incluyendo secuestros, torturas y asesinatos.
En 2012, el Tribunal Oral Federal Nº 5 lo condenó a 23 años de prisión por los secuestros y desapariciones del abogado Julio Gallego Soto, del funcionario ministerial Juan Carlos Casariego de Bel y del militante del ERP Javier Coccoz. También fue juzgado por el secuestro de la esposa de Coccoz, Cristina Zamponi, y su hijo, quienes sobrevivieron.
Posteriormente, en 2016, fue sentenciado a prisión perpetua en la megacausa «La Perla» por su responsabilidad en 448 delitos, incluyendo 108 homicidios calificados y seis casos de tormentos seguidos de muerte.
Tras su retiro del Ejército en 1979, Vergez mantuvo vínculos con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y participó en actividades privadas, incluyendo la dirección de una financiera. También fue señalado por comercializar bienes de desaparecidos y por su implicación en operaciones vinculadas a la causa AMIA.
En entrevistas posteriores, Vergez confesó haber robado vehículos y se jactó de su rol en la creación y dirección de La Perla. Su muerte cierra un capítulo oscuro de la historia argentina, marcado por el terrorismo de Estado y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. El represor estuvo libre hasta 2006, cuando fue arrestado a la espera de los juicios en los que finalmente fue condenado.




