Los economistas ortodoxos «zurdos» y el veto a los jubilados

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* Raúl Ayala

La decisión de Javier Milei de vetar la ley aprobada por el Congreso que establece una recomposición de las jubilaciones debe impulsar el debate más intenso sobre la dirección económica del país.
Milei ha calificado este aumento en las jubilaciones como «demagogia», argumentando que socavará sus esfuerzos por mantener un equilibrio fiscal.
Sin embargo, esta postura merece un análisis más profundo, especialmente a la luz de las crecientes críticas que señalan la falta de un plan económico integral en su gobierno.
Economistas que se alinean con la ortodoxia, como Miguel Ángel Broda, Roberto Cachanosky, Gerardo Della Paolera, e incluso Domingo Cavallo, han expresado su preocupación por la gestión económica de Milei. A pesar de ser considerado por Milei como uno de los mejores economistas, Cavallo ha advertido que las políticas actuales, centradas en un ajuste fiscal estricto, podrían no ser suficientes para abordar la profunda crisis económica y social que enfrenta Argentina.
Cavallo ha señalado que la obsesión por el equilibrio fiscal puede obstaculizar la implementación de políticas necesarias para mejorar el poder adquisitivo de jubilados y trabajadores.
Según su análisis, es imprescindible un enfoque más integral que contemple no solo la reducción del déficit, sino también la necesidad de fortalecer el mercado laboral y garantizar un ingreso digno para todos los ciudadanos. De lo contrario, advierte, el enfoque de Milei podría llevar a una mayor precarización económica y social, en lugar de facilitar una recuperación efectiva del poder adquisitivo.
Además, Cavallo ha advertido sobre las consecuencias de la actual recesión bajo el gobierno de Milei. En diversas declaraciones, ha señalado que la economía no experimentará una reactivación significativa hasta que se elimine el cepo cambiario. Según él, sin cambios en el esquema cambiario, la recesión podría prolongarse e incluso convertirse en una depresión económica.
Cavallo ha enfatizado que la falta de un plan de estabilización consistente y la postergación de la liberalización del mercado cambiario son factores que están contribuyendo al clima recesivo.
Broda y Cachanosky, al igual que Cavallo, coinciden en que las políticas de ajuste de Milei son «toscas y excesivas», y en su mayoría repetitivas de programas neoliberales fallidos del pasado. Con un 90% de similitudes con estrategias del neoliberalismo que ya han demostrado ser ineficaces, las acciones de Milei -como la reducción del Estado , la reducción de la coparticipación y otras de sólo de índole fiscal- parecen más una receta para el desastre que una solución innovadora para los problemas económicos de Argentina.
Además, la estrategia de Javier Milei de enfatizar que los jóvenes serán quienes paguen por la recomposición de jubilaciones ha sido considerada poco ética por varios analistas y críticos. Esta narrativa parece diseñada para generar apoyo entre los votantes más jóvenes, presentando su postura de veto como una defensa del futuro económico del país.
Sin embargo, al usar a los jóvenes como argumento, Milei podría estar evadiendo la responsabilidad de abordar las necesidades actuales de los jubilados, quienes han sufrido una pérdida significativa de poder adquisitivo.
Esta táctica puede percibirse como una forma de manipulación política, que prioriza el discurso fiscal sobre el bienestar social inmediato.
La ética de esta estrategia radica en si realmente busca un equilibrio entre las generaciones o si simplemente intenta consolidar su base electoral a expensas de un sector vulnerable de la población.
La falta de atención a las consecuencias sociales de sus decisiones plantea serias dudas sobre la integridad de su enfoque.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el costo fiscal de la recomposición de jubilaciones es de solo 0.45% del PIB. A pesar de esta cifra, Milei ha dejado claro que cualquier aumento en el gasto social comprometería su objetivo de equilibrio fiscal.
Con un superávit fiscal necesario de entre 1.5% y 2% del PIB para el presupuesto de 2025, el enfoque de ajuste severo limita la capacidad del gobierno para financiar aumentos en jubilaciones sin afectar otras áreas del gasto público.
Esto sugiere que, bajo la actual política fiscal, la recomposición de jubilaciones no será viable ni en el corto ni en el mediano plazo. Así, se puede interpretar como falso que el ajuste fiscal de Javier Milei brinde posibilidades de recomposición de jubilaciones en el futuro próximo o mediano plazo.
Es evidente que Javier Milei debe adoptar un plan económico integral y no basarse únicamente en su obsesión por el déficit fiscal cero y la baja de la inflación a través de políticas que inducen recesión.
Economistas de la ortodoxia, como Domingo Cavallo y Gerardo Della Paolera, han criticado la falta de un plan de estabilización consistente en su gestión. Della Paolera, por ejemplo, ha descrito las políticas actuales como un «programa financiero» que no ofrece un horizonte claro para la recuperación económica a largo plazo.
La insistencia en el ajuste fiscal sin considerar medidas más amplias para estimular la economía y mejorar el poder adquisitivo podría exacerbar la recesión y limitar las posibilidades de crecimiento sostenible.
Esto sugiere que un enfoque más equilibrado e integral es necesario para abordar los desafíos económicos del país.
En conclusión, Javier Milei desmiente tener un plan económico integral mientras se aferra a medidas de ajuste que ya han demostrado su ineficacia en el pasado.
Al vetar la ley de recomposición jubilatoria, no solo se enfrenta a la oposición en el Congreso, sino también a la realidad de un país que demanda respuestas más allá de la mera austeridad.
La demagogia, en este caso, parece provenir más de la insistencia en recetas fallidas que de la legítima necesidad de proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad.

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