La libertad es un concepto que ha inspirado movimientos, ideologías y liderazgos a lo largo de la historia.
Desde las epopeyas independentistas de José de San Martín -cuyo paso a la inmortalidad conmemoramos cada 17 de agosto- hasta las teorías económicas de la Escuela Austriaca, pasando por las políticas de ajuste impulsadas por Javier Milei, la libertad ha sido entendida y aplicada de maneras muy diversas.
Este artículo busca explorar los paralelismos y las diferencias entre estas concepciones, para finalmente imaginar cómo reaccionaría San Martín ante el enfoque de Milei.
San Martín y la libertad: Un compromiso con la autodeterminación
José de San Martín dedicó su vida a la causa de la libertad en América Latina. Para él, la libertad no era simplemente la ausencia de dominación extranjera, sino un compromiso profundo con la autodeterminación de los pueblos.
San Martín luchó para que las naciones pudieran decidir su propio destino sin la interferencia de potencias coloniales. Su visión de la libertad incluía el derecho a la independencia política, pero también una noción de justicia social que rechazaba la perpetuación de cualquier forma de tiranía, ya sea extranjera o local.

San Martín entendía la libertad como un bien colectivo, alcanzado a través del sacrificio personal y la renuncia al poder. Después de liberar a varias naciones del yugo colonial, San Martín optó por retirarse, evitando convertirse en un gobernante autocrático.
Su concepción de la libertad era integral: no solo se trataba de liberarse del dominio externo, sino también de construir una sociedad justa y equitativa desde dentro.
La Escuela Austriaca: Libertad económica y el mercado como rector
La Escuela Austriaca de economía, representada por figuras como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises, concibe la libertad principalmente en términos económicos. Para estos pensadores, la libertad se encuentra en la capacidad del individuo de tomar decisiones en un mercado libre, sin la intervención del Estado.
Desde esta perspectiva, la libertad es casi sinónimo de propiedad privada y libre empresa, donde las leyes del mercado, más que cualquier autoridad política, deben regir las relaciones sociales y económicas.
La Escuela Austriaca defiende que la intervención estatal, ya sea a través de la regulación, impuestos o políticas de bienestar, coarta la libertad individual y distorsiona el funcionamiento natural del mercado.
En su lugar, proponen un sistema donde el mercado es el principal mecanismo de distribución de recursos, argumentando que solo en un entorno de competencia libre y sin restricciones se puede alcanzar una verdadera prosperidad y libertad.
Javier Milei y la libertad como ajuste económico
Javier Milei, uno de los exponentes más recientes del liberalismo económico en Argentina, se ha destacado por su defensa ferviente de las ideas de la Escuela Austriaca.
Milei promueve medidas de ajuste económico que incluyen recortes drásticos en el gasto público, desregulación del mercado y una apertura económica sin precedentes, todo en nombre de la libertad.
Según Milei, estas políticas son necesarias para corregir años de intervencionismo estatal y devolver a los ciudadanos la libertad de prosperar a través de sus propias decisiones en un mercado verdaderamente libre.
Sin embargo, las medidas de ajuste que propone Milei, si bien en su mayoría coherentes con los principios de la Escuela Austriaca, indujeron con toda intención, a una recesión económica que impacta negativamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
La libertad, bajo esta óptica, pasa a convertirse en un privilegio para quienes ya poseen recursos, mientras que para otros se traduciría en mayor precariedad.
¿Qué diría San Martín sobre la libertad según Milei?
Si José de San Martín pudiera observar las políticas y la concepción de libertad que propone Javier Milei, es probable que se mostrara escéptico, si no abiertamente crítico. En un estilo acorde a su época, quizás San Martín escribiría algo como lo siguiente:
«Es cierto que la libertad es un bien supremo, por el cual he luchado en la vida y el campo de batalla. No obstante, esa libertad no debe ser un privilegio reservado a unos pocos, ni puede imponerse a costa del bienestar general. El sacrificio que exige la libertad es noble cuando se orienta hacia la justicia y la equidad, no cuando se convierte en una carga que aplasta al débil bajo el peso del fuerte. La libertad, para ser digna de su nombre, debe ser compartida por todos los hijos de la patria, sin excepción. De lo contrario, no es libertad lo que defendemos, sino un nuevo yugo, distinto en forma, pero igual en opresión.»
En definitiva, aunque San Martín y la Escuela Austriaca comparten una preocupación por la libertad, sus concepciones divergen en aspectos fundamentales. Mientras San Martín luchaba por una libertad que involucraba la justicia y la autodeterminación colectiva, la Escuela Austriaca y Javier Milei se centran en una libertad económica que, en su implementación, puede sacrificar el bienestar de muchos en nombre del mercado.
San Martín, en su tiempo y contexto, podría haber advertido que la verdadera libertad no se mide solo por la ausencia de regulación estatal, sino por la capacidad de todos los ciudadanos de vivir con dignidad y justicia.
Fin….




