Introducción
En el pensamiento político y económico, pocas obras han tenido tanto impacto en el desarrollo de las ideologías liberales como «Lo que las clases sociales se deben unas a otras (El hombre olvidado)» de William Graham Sumner (1883) y «El hombre contra el Estado» de Herbert Spencer (1884).
Ambas reflexionan sobre el papel del individuo en la sociedad, las relaciones entre clases sociales y la función del Estado, sentando las bases de lo que conocemos como liberalismo clásico y su vertiente más extrema, el libertarianismo.
Este ensayo examinará las ideas fundamentales de ambas obras, su contexto histórico y cómo estas encuentran ecos o contradicciones en la ideología de Javier Milei, presidente de Argentina y defensor del anarcocapitalismo.
William Graham Sumner: «Lo que las clases sociales se deben unas a otras» (1883)
Sumner plantea una crítica frontal al intervencionismo estatal en la economía y la redistribución de riqueza. En su obra, acuña el término «el hombre olvidado» para describir al ciudadano común que paga impuestos y no recibe beneficios directos de las políticas sociales.
Según Sumner, las clases sociales no se deben nada más allá del respeto mutuo y la libertad de competencia.

Considera que la caridad y la solidaridad deben ser voluntarias, y cualquier intento del Estado por redistribuir la riqueza se convierte en un acto de injusticia hacia el contribuyente productivo.
En este contexto, Sumner critica el «paternalismo estatal,» argumentando que la ayuda a los pobres a través de impuestos perjudica al «hombre olvidado,» que termina financiando medidas que él mismo no necesita.
Este razonamiento se enmarca en un darwinismo social que justifica las desigualdades como parte del orden natural.
Herbert Spencer: «El hombre contra el Estado» (1884)
Spencer, contemporáneo de Sumner, profundiza en el temor al «estatismo» como amenaza para la libertad individual.
En «El hombre contra el Estado», advierte que la expansión del poder estatal conduce inevitablemente a la pérdida de libertades individuales y al colapso social.
Su postura se basa en una concepción de la sociedad como un organismo que evoluciona naturalmente y debe evitar la intervención artificial del Estado.
Spencer introduce el concepto de «supervivencia del más apto,» sosteniendo que cualquier intento de proteger a los menos favorecidos mediante políticas sociales frena el progreso natural de la sociedad.
Ve al Estado como un enemigo de la libertad y la competencia, un aparato que perpetúa la mediocridad al impedir que las fuerzas del mercado operen libremente.
Javier Milei: una reinterpretación extrema
La ideología de Javier Milei, autodenominado anarcocapitalista, bebe directamente de las ideas de Sumner y Spencer, pero las lleva a un extremo contemporáneo. Milei comparte con ambos autores una crítica feroz al intervencionismo estatal y una defensa de las libertades individuales como motor del progreso. Sin embargo, su discurso se caracteriza por una retórica más confrontativa y una visión polarizadora de la sociedad.
Similitudes con Sumner y Spencer:
1. Crítica al Estado: Al igual que Spencer, Milei ve al Estado como un enemigo de la libertad individual y aboga por su mínima expresión, incluyendo la eliminación de ministerios y regulaciones que, según él, entorpecen la economía.
2. Defensa de la meritocracia: Milei adopta la visión darwinista social de Sumner, donde la pobreza es consecuencia de decisiones individuales y no de fallos estructurales.
3. Rechazo a la redistribución: Coincide con Sumner en que los impuestos destinados a políticas sociales constituyen un robo al «hombre olvidado» (en este caso, al contribuyente productivo).
Diferencias fundamentales:
1. Contexto histórico: Las obras de Sumner y Spencer se desarrollaron en un contexto de industrialización y consolidación del capitalismo, mientras que Milei aplica estas ideas a una economía contemporánea con desigualdades estructurales más complejas, ignorando el rol del Estado en garantizar derechos básicos.
2. Dogmatismo extremo: Aunque Spencer y Sumner justificaban cierta coexistencia del Estado para funciones básicas, Milei propone su completa eliminación en áreas como la educación, la salud y la emisión monetaria, lo cual genera una disrupción social significativa.
3. Falta de un enfoque integral: Mientras las obras de Sumner y Spencer son profundamente filosóficas, el discurso de Milei carece de un plan económico consistente, centrado exclusivamente en el déficit fiscal y la eliminación de la inflación mediante la dolarización, lo que ha generado una recesión que afecta principalmente a los sectores más vulnerables.
Crítica a la aplicación contemporánea de estas ideas
Aunque las obras de Sumner y Spencer tienen un lugar importante en la historia del pensamiento liberal, su aplicación literal en el siglo XXI resulta problemática.
Las desigualdades actuales no pueden explicarse únicamente como fallos individuales, sino como consecuencia de factores históricos, estructurales y globales.
En este sentido, la ideología de Milei se muestra anacrónica y peligrosa, ya que ignora la necesidad de un Estado que garantice derechos básicos y cohesión social.
Además, el rechazo de Milei a las políticas redistributivas refuerza una estructura de privilegios que beneficia únicamente a los sectores más altos de la pirámide social, perpetuando las desigualdades en lugar de reducirlas.
Su obsesión con el «déficit fiscal cero» ha llevado a políticas que profundizan la recesión económica, aumentando la pobreza y reduciendo el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones.
Conclusión
Las ideas de Sumner y Spencer fueron fundamentales en el desarrollo del liberalismo clásico, pero su implementación en el contexto actual, como lo propone Javier Milei, revela los límites y peligros de estas teorías.
Mientras que Sumner y Spencer argumentaban en favor de la libertad individual y la meritocracia, ignoraban las consecuencias sociales de la desigualdad extrema y la falta de intervención estatal.
Milei, al adoptar estas ideas de manera extrema, no solo ignora las complejidades del siglo XXI, sino que también pone en riesgo la estabilidad social y económica de Argentina. Este análisis evidencia la necesidad de reinterpretar el liberalismo desde un enfoque que priorice tanto la libertad individual como la justicia social.




