El presidente se despidió del Mercosur con un llamado a cerrar acuerdo con la UE

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El mandatario le pasará el mando a su par brasileño, Lula Da Silva, que llegó al país en las últimas horas tras abrir la 62° Sesión Plenaria de la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, que se desarrolla en Puerto Iguazú.

 

El presidente Alberto Fernández y sus colegas del Mercosur volvieron a encontrarse en la sesión plenaria de la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado del bloque regional. Se trata del primer encuentro presencial de todos los socios del bloque desde diciembre de 2019.  «El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad», apuntó el presidente, Alberto Fernández, en su discurso, además traspasó su mando al presidente brasileño, Lula da Silva.

BALANCE, FLEXIBILIZACIÓN Y DESAFÍO FRENTE A LA UE

En su último año de gestión, el mandatario argentino encabezó en Puerto Iguazú el encuentro número 62 entre mandatarios de la región pertenecientes al mercado común y los Estados asociados. La sesión plenaria de este martes 4 de julio, y contó con la presencia del ministro de Economía y candidato a presidente, Sergio Massa. En el encuentro estuvieron presentes el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, con el presidente electo, Santiago Peña, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou y el brasileño Lula da Silva. También estuvo el presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora.

“BATALLA COMERCIAL”

El Presidente señaló que en un contexto de revolución tecnológica, crisis climática, con la invasión de Rusia a Ucrania, “la globalización cruje”. “La batalla comercial desatada entre los Estados Unidos y China también determina nuevas condiciones geopolíticas. Así, las regiones comienzan a florecer como un mecanismo adecuado para hacer frente a estos nuevos tiempos que vivimos”, apuntó el Presidente, quien señaló que frente a esto, América Latina no puede “volver a quedar atrasada”. “El MERCOSUR es, sin duda alguna, el proceso de integración más sólido que la América del Sur ha desplegado. Una unión que ha evitado que se consoliden corrientes antagónicas entre nuestros intereses”, subrayó.

«Fue hacia fines del año pasado cuando los argentinos sentimos la severidad de la crisis climática. Hoy sobrellevamos los efectos de la sequía más grave de los últimos cien años. Uruguay está hoy mismo sufriendo esos efectos y temiendo por su provisión de agua potable», repasó Fernández y agregó: «Este shock climático acentuó las fragilidades de nuestra economía, ya afectada por la calamidad de una deuda irresponsablemente pedida por un gobierno argentino e irresponsablemente otorgada por el Fondo Monetario Internacional. Siempre les agradeceré el acompañamiento que nos han brindado en el marco de una arquitectura financiera internacional muy injusta que preserva las desigualdades en lugar de socorrer a los pueblos en momentos de estrés como el que atravesamos».

«En los treinta y dos años de historia del MERCOSUR hemos alcanzado consensos: el compromiso de preservación de la democracia; el respeto irrenunciable por los derechos humanos; el reconocimiento de nuestra diversidad; el impulso hacia la integración de nuestras estructuras productivas y la negociación en conjunto para tener una mayor y mejor inserción en el mundo», manifestó.

Luego apuntó dos directrices a seguir: «La primera es que nuestros esfuerzos de integración deben atender a un extenso entramado de pequeñas y medianas empresas que operan en los países del MERCOSUR». «La segunda directriz podría resumirse en la idea de que los buenos resultados en materia de comercio exterior están íntimamente relacionados con el desarrollo de nuestras capacidades productivas y científico‐tecnológicas y el desarrollo de los mercados internos. El MERCOSUR representa una oportunidad para nuestras empresas, en un doble sentido: como mercado común y como una oportunidad para terceros, que ven este mercado extendido como una ampliación atractiva para sus propias producciones».

“NO ESTOY PARADO EN UN LUGAR AISLACIONISTA”

«Somos productores de alimentos y de energía. Eso es exactamente lo que el mundo hoy demanda», destacó el mandatario. «Tenemos aptitudes científicas y tecnológicas para agregarle valor a lo que nuestra tierra nos brinda. Si aprovechamos esta oportunidad que se nos presenta, dejaremos de ser un eslabón del proceso productivo solo relacionado con las materias primas». «Nosotros buscamos acceder al libre comercio que el mundo central pregona apostando al desarrollo industrial. No estoy parado en el lugar aislacionista en el que algunos me quieren ver parado. Quiero agregar valor a lo que producimos porque así podemos ser protagonistas del futuro. De lo contrario seguiremos perfeccionando la tremenda desigualdad que hoy posterga a nuestros pueblos», sostuvo.

«En materia de negociaciones externas, nuestra atención ha estado concentrada en avanzar en las cuestiones pendientes y actualizar y perfeccionar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea», destacó, aunque advirtió: «Hemos cuestionado el Acuerdo tal y como fue suscripto a mediados de 2019. Se trata de dudas y reparos que veníamos planteando tanto dentro de nuestro bloque como a nuestras contrapartes, tenemos una visión crítica de lo que se acordó entonces. Aquello fue el fruto de un esfuerzo muy desigual entre las partes. Así, el MERCOSUR fue el que más cedió, siendo el bloque con menor nivel de desarrollo relativo en el Acuerdo».

«La presentación de nuevas demandas en materia ambiental por parte de la Unión Europea, luego de prácticamente cuatro años durante los cuales el proceso negociador estuvo virtualmente detenido por diferencias políticas internas en Europa, nos presenta una visión parcial del desarrollo sostenible. Una visión excesivamente centrada en lo ambiental, con nulo registro de las tres dimensiones de la sostenibilidad (ambiental, económica y social) y de la interacción de ellas entre sí. Aun con todas estas consideraciones, la Argentina estima que el Acuerdo entre el MERCOSUR y la UE representa una oportunidad».

“COORDINAR POLÍTICAS PRODUCTIVAS”

«Si fuésemos capaces, coordinadamente, de arribar a un diagnóstico común y desarrollar un conjunto de políticas productivas y científico‐tecnológicas aptas para este nuevo entorno global, podríamos dar un salto cualitativo en nuestro proceso de desarrollo; esta puesta en común, es cierto, requiere también de una debida consideración respecto de las disparidades entre los socios que componen el MERCOSUR. Pensar este asunto y concretarlo en políticas eficaces es parte del desafío», señaló.

Alberto Fernández también enfatizó la importancia de diversificar geográficamente la agenda. «Es por ello que hemos impulsado las negociaciones en América Central y con países más distantes como los Emiratos Árabes Unidos». «En 2022 el comercio total del MERCOSUR con el resto del mundo registró un total de US$ 752.600 millones. Fue el mayor valor histórico del bloque».

«Luego de más de 32 años de trabajo conjunto, el MERCOSUR es un instrumento de integración estratégico y un ámbito de cooperación y coordinación ejemplar para nuestros países, con una masa crítica de experiencia y articulación inédita en nuestra región. Por cierto, y más allá de las decisiones de los gobiernos, las personas que habitan nuestros territorios están integradas: cruzan las fronteras, viajan, comercian y establecen vínculos personales», analizó».

«Finalmente, debo confesar que hoy es un día especial para mí. No puedo dejar de destacar que siento una especial alegría, una suerte de privilegio del destino, al traspasar la presidencia pro tempore del MERCOSUR al querido presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. No quiero ocultar ni el enorme cariño ni la profunda admiración que siento por él. Ha sido víctima de la persecución y de la injusticia, pero el pueblo de Brasil ha sabido reparar semejante daño dándole el liderazgo de esa nación hermana», concluyó.

 

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