El cargo articula acciones con la SIDE tras cambios introducidos por el DNU 941 de Milei. El padre del funcionario fue un alto mando naval durante la dictadura. Su nombre figura en documentos y denuncias vinculadas a la causa ESMA.
Una designación clave en el área de inteligencia
El ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, firmó una resolución que designa al contralmirante Pablo Javier Barbich al frente de la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto (EMCO). El área cumple un rol central en la coordinación con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), según las modificaciones establecidas por el Decreto de Necesidad y Urgencia 941.
La designación se inscribe en una serie de nombramientos del gobierno de La Libertad Avanza que quedaron atravesados por antecedentes familiares vinculados al terrorismo de Estado.

El peso del apellido Barbich
Pablo Javier Barbich es hijo de Alberto César Barbich, un alto jefe de la Armada Argentina que reivindicó públicamente los métodos de la última dictadura cívico-militar. Barbich padre negó la existencia de un plan sistemático de apropiación de bebés y terminó denunciado en la causa por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
El apellido ya había circulado en octubre, cuando Marcelo Barbich, hermano mayor del nuevo jefe de inteligencia, ascendió al grado de capitán de navío en una ceremonia realizada en el Edificio Libertador. Ese ascenso fue presentado como una revancha histórica, bajo el argumento de que durante el kirchnerismo existieron objeciones por antecedentes familiares.

El rol de Alberto César Barbich durante la dictadura
Alberto César Barbich, nacido en 1929 y fallecido en 2022, integró la Armada Argentina entre 1946 y 1982. Durante la dictadura, ocupó cargos estratégicos: se desempeñó en la Secretaría General de la Marina, comandó el destructor Hércules y, entre febrero de 1980 y enero de 1981, dirigió la Dirección de Instrucción Naval (DIN), según una publicación de Página 12.
Desde ese puesto, figuró como superior directo del jefe de la ESMA, centro clandestino de detención por el que se estima que pasaron alrededor de 5000 detenidos-desaparecidos. Barbich calificó a Edgardo Otero, quien reemplazó a Rubén Jacinto Chamorro como director de la ESMA y luego recibió condenas judiciales.

El nombre de Alberto Barbich aparece en el libro Culpables para la sociedad, impunes para la ley, publicado en 1988 por organismos de derechos humanos, donde se lo señala como corresponsable de los centros clandestinos que dependían de la Armada.
Declaraciones públicas y posicionamiento político
En marzo de 1987, Alberto Barbich firmó una solicitada del Consejo de Almirantes publicada en el diario La Nación. Allí, los firmantes se presentaban como quienes condujeron la Armada entre 1975 y 1981, período en el que, según el texto, se “libró la guerra legítima contra el terrorismo subversivo”.

En esa declaración sostenían que “la Armada actuó en forma institucional y orgánica a través de su cadena de mando”. También afirmaban: “No podemos seguir aceptando en silencio una revisión parcial e injusta de los hechos ocurridos, que solo parece dar crédito a testimonios de integrantes de las organizaciones terroristas subversivas”. Y concluían: “Nos sentimos totalmente identificados con todos los integrantes de la Armada que se encuentran condenados o sometidos a proceso por las responsabilidades de las funciones que circunstancialmente les tocó ejercer”.
El documento fue firmado por 89 almirantes, entre ellos Alberto Barbich y Laurio Destefani, abuelo materno de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Denuncias, causas judiciales y vínculos institucionales
A comienzos de los años 2000, Alberto Barbich presidía el Grupo de Almirantes Retirados. En julio de 2000, esa entidad difundió un comunicado en el que cuestionaba los procesos judiciales por apropiación de menores y hablaba de un “inexistente plan sistemático de apropiación de menores”.
En 2004, Barbich renunció a la presidencia de la Sociedad Militar Seguro de Vida (SMSV), institución mencionada en causas de lesa humanidad por supuestos vínculos con represores y prófugos. En 2020, la dirigente Myriam Bregman señaló en redes sociales: “En varias causas de lesa humanidad hemos pedido medidas de prueba sobre ese lugar por tener lazos con el Batallón 601 y diversos represores”.
Durante la reapertura de los juicios, Barbich declaró como testigo de la defensa del prefecto Héctor Febres, implicado en la apropiación de bebés nacidos en la ESMA. En 2008, el juez federal Sergio Torres recibió denuncias anónimas que lo vinculaban con tareas represivas.
Antecedentes familiares y reclamos públicos
Las acciones del padre no resultan atribuibles a sus hijos. Sin embargo, familiares de represores que integran el colectivo Historias Desobedientes reclaman desde hace años que funcionarios con antecedentes familiares vinculados a la dictadura expresen su postura frente a esos crímenes.
En 2023, ese espacio impulsó una campaña para que la vicepresidenta Victoria Villarruel se pronunciara sobre la actuación de su padre y de su tío.
El ministro de Defensa y su propio pasado familiar
Roque Presti, padre del actual ministro de Defensa, estuvo procesado por crímenes cometidos durante la dictadura. Fue jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 de La Plata, responsable del área 113, con intervención en operativos represivos como los secuestros de la Noche de los Lápices y la apropiación de la nieta de María Isabel “Chicha” Mariani. Consultado sobre esas acusaciones, el ministro se limitó a responder que se trataba de cuestiones de “historia”.




