Introducción
La evolución del sistema económico mundial ha estado marcada por ciclos de expansión, crisis y reorganización.
Desde el advenimiento del capitalismo industrial en el siglo XVIII hasta el neoliberalismo de finales del siglo XX, el sistema ha experimentado transformaciones profundas.
Sin embargo, en el siglo XXI, Yanis Varoufakis plantea una tesis provocadora: el capitalismo ha muerto, siendo sustituido por un nuevo sistema que denomina tecnofeudalismo (Varoufakis, 2024).

Este ensayo analizará las principales ideas de Tecnofeudalismo, el sigiloso sucesor del capitalismo y las conceptualizaciones expresadas por Jorge Fontevecchia (Fontevecchia, 2025), argumentando que el actual orden económico global no solo perpetúa la desigualdad, sino que limita la capacidad de los Estados para intervenir en favor del bienestar de sus ciudadanos.
Por qué, según Varoufakis, el capitalismo ha muerto
Varoufakis afirma que el capitalismo ha dejado de ser el sistema dominante debido a la desaparición de uno de sus principios fundamentales: el mercado competitivo basado en la explotación del trabajo asalariado y la generación de plusvalía (Varoufakis, 2024).
En su lugar, el poder económico se ha desplazado hacia un modelo de control casi total por parte de grandes plataformas digitales que ya no dependen de la plusvalía clásica, sino de la extracción de valor mediante el monopolio de los datos y el control de las transacciones digitales (Fontevecchia, 2025; Slobodian, 2018).
En el capitalismo clásico, la relación entre capital y trabajo era esencial, ya que la riqueza se generaba a partir de la explotación laboral (Marx, 1867).
Sin embargo, en el tecnofeudalismo, la acumulación de riqueza no proviene de la producción, sino del acceso exclusivo a la información y del control de los flujos digitales (Varoufakis, 2024).
Por tanto, Varoufakis sostiene que ya no vivimos en un sistema capitalista, sino en uno donde los «señores de la nube» han reemplazado a los capitalistas industriales y financieros (Varoufakis, 2024).
Del capitalismo industrial al tecnofeudalismo digital
El capitalismo clásico, tal como lo describió Karl Marx, se basaba en la explotación de la fuerza de trabajo y la acumulación de capital a partir de la plusvalía generada en la producción (Marx, 1867). Con la consolidación del neoliberalismo en los años 80, la acumulación de capital se desplazó hacia el sector financiero, generando nuevas formas de desigualdad (Piketty, 2013).
Sin embargo, Varoufakis sostiene que el siglo XXI ha inaugurado un modelo distinto, donde el poder económico ya no se concentra en la tierra o la industria, sino en el control de las plataformas digitales y los datos (Varoufakis, 2024), lo que él denomina tecnofeudalismo (Fontevecchia, 2025).
En este nuevo orden, las grandes plataformas tecnológicas, como Amazon, Google y Facebook, actúan como señores feudales modernos (Varoufakis, 2024). Controlan los “feudos” digitales donde se realizan la mayoría de las transacciones y capturan el valor generado sin necesidad de recurrir al trabajo asalariado tradicional.
Este modelo, según Varoufakis, no solo reproduce la desigualdad, sino que la amplifica al excluir a amplios sectores de la población de los beneficios del crecimiento económico (Slobodian, 2018; Varoufakis, 2024).
Renta en la nube: el nuevo mecanismo de explotación
Varoufakis introduce el concepto de renta en la nube para describir el principal mecanismo a través del cual las grandes plataformas digitales obtienen riqueza en el tecnofeudalismo.
A diferencia de la renta tradicional, que proviene de la propiedad de la tierra o del capital físico, la renta en la nube se genera mediante el control de los entornos digitales donde se realizan la mayoría de las interacciones económicas y sociales (Varoufakis, 2024).
Estas plataformas actúan como intermediarios obligatorios en casi todas las transacciones digitales: ventas, publicidad, servicios de suscripción, e incluso interacciones sociales, cobrando una “renta” por el uso de sus infraestructuras digitales. La consecuencia de este modelo es la creación de una economía altamente monopolizada, donde el poder de mercado se concentra en pocas empresas que controlan los flujos de información y comunicación a nivel global (Fontevecchia, 2025).
Además, la renta en la nube permite a estas plataformas obtener ingresos sin necesidad de producir bienes o emplear grandes cantidades de trabajadores.
La extracción de valor se basa en el acceso exclusivo a los datos generados por los usuarios, lo que elimina el papel tradicional del trabajo asalariado en la creación de riqueza y rompe el vínculo entre el capital y el trabajo que caracterizaba al capitalismo clásico (Varoufakis, 2024).
Esta situación agrava la desigualdad, ya que el poder económico se concentra en manos de unos pocos propietarios de plataformas, mientras que el resto de la población se convierte en un nuevo tipo de siervos digitales, dependientes de estas plataformas para participar en la vida económica y social (Slobodian, 2018).
La desterritorialización del capital y el debilitamiento del Estado
Un punto central en la obra de Varoufakis es la idea de la desterritorialización del capital.
Mientras que en el capitalismo industrial el control del territorio era clave para la producción (Marx, 1867), en el tecnofeudalismo el principal espacio de generación de valor es la “nube” (Varoufakis, 2024). Las plataformas digitales operan a escala global, lo que dificulta a los Estados nacionales regular sus actividades o gravar sus ingresos (Fontevecchia, 2025; Slobodian, 2018). Fontevecchia resalta cómo esta dinámica ha llevado a la creación de miles de zonas económicas especiales en todo el mundo, donde las empresas pagan pocos o ningún impuesto (Fontevecchia, 2025; Slobodian, 2018).
Esta desterritorialización no solo reduce la capacidad de los Estados para financiar políticas públicas, sino que también socava los fundamentos de la democracia, al limitar la capacidad de los gobiernos de responder a las demandas sociales (Varoufakis, 2024; Piketty, 2013).
Los votantes, frustrados por la impotencia de los gobiernos democráticos, han optado en muchos casos por líderes autoritarios que prometen soluciones simples a problemas complejos, como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Javier Milei (Fontevecchia, 2025; Slobodian, 2018).
La paradoja del autoritarismo y el tecnofeudalismo
Fontevecchia señala una paradoja importante: los mismos votantes que, hace una década, se movilizaban contra la desigualdad y la concentración de la riqueza en movimientos como Occupy Wall Street, hoy apoyan a líderes autoritarios que refuerzan el poder de las grandes corporaciones tecnológicas (Fontevecchia, 2025). Varoufakis ilustra esta paradoja con la figura de los comerciantes rusos mencionada por Lenin: “venden las sogas con las que serán ahorcados” (Varoufakis, 2024; Lenin, 1920).
Los líderes autoritarios, lejos de desafiar el orden tecnofeudal, lo consolidan al promover políticas que favorecen a las grandes plataformas digitales y a sus propietarios (Fontevecchia, 2025).
El futuro del trabajo y la nueva servidumbre digital
En el tecnofeudalismo, el trabajo asalariado pierde centralidad frente a nuevas formas de extracción de valor (Varoufakis, 2024). Las plataformas digitales obtienen ingresos a partir de la recopilación y venta de datos generados por los usuarios, quienes, sin saberlo, se convierten en los nuevos “siervos” del sistema (Varoufakis, 2024).
El teletrabajo y la precarización laboral, acelerados por la pandemia de COVID-19, ejemplifican esta nueva realidad (Fontevecchia, 2025). Aunque el trabajo remoto ofrece flexibilidad, también diluye las fronteras entre la vida personal y laboral, incrementando el control de las plataformas sobre el tiempo y la productividad de los trabajadores (Varoufakis, 2024).
Conclusión
El tecnofeudalismo descrito por Yanis Varoufakis representa un cambio estructural en el orden económico global (Varoufakis, 2024).
La concentración del poder en manos de unas pocas plataformas digitales, la desterritorialización del capital y el debilitamiento del Estado plantean desafíos inéditos para la democracia y la justicia social (Fontevecchia, 2025; Piketty, 2013).
Como señala Fontevecchia, la frustración de los votantes ante la incapacidad de los gobiernos democráticos para revertir la desigualdad ha llevado al auge de líderes autoritarios que, paradójicamente, fortalecen el sistema que prometen combatir (Fontevecchia, 2025).
Superar esta nueva era de desigualdad requiere repensar las estrategias de regulación y redistribución en un contexto globalizado y digitalizado (Slobodian, 2018).
Solo mediante una acción coordinada a nivel internacional será posible enfrentar el poder de los nuevos señores feudales y construir un sistema económico más equitativo y sostenible (Varoufakis, 2024).
Bibliografía
* Fontevecchia, J. (2025). “Del Occupy Wall Street a QAnon: el giro autoritario en la era del tecnofeudalismo”. Perfil.
* Lenin, V. I. (1920). El imperialismo, fase superior del capitalismo.
* Marx, K. (1867). El capital.
* Piketty, T. (2013). El capital en el siglo XXI.
* Slobodian, Q. (2018). Globalistas: El fin del imperio y el nacimiento del neoliberalismo.
* Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo, el sigiloso sucesor del capitalismo.
* “Entrevista a Yanis Varoufakis: el fin del capitalismo y la era del tecnofeudalismo”. (2024). El País.
* “Cómo el tecnofeudalismo redefine la economía global”. (2024). Le Monde Diplomatique en español.




