El próximo domingo 29 de junio los formoseños irán a las urnas para elegir los 15 legisladores provinciales que renuevan sus bancas y, además, 30 convencionales constituyentes. El decreto que desdobla las elecciones de Formosa lleva la firma del gobernador Gildo Insfrán. El peronismo es favorito a obtener la mayoría de los lugares en juego.
La reforma de la Constitución provincial se concreta luego de que la Corte Suprema de la Nación determinara que es inconstitucional el artículo 132 de la Constitución formoseña que no le pone límites a las reelecciones. Todavía no está claro cómo quedará la redacción de ese artículo ni cuántas reelecciones permite, ni a partir de cuándo se aplicará.

Por ahora, el peronismo parece convencido de que, como ocurrió en otras ocasiones, la crisis del oficialismo resolverá sus propias carencias y discursiones. Que siguen centradas en cómo se organiza el modo de toma de decisiones y reparto del poder institucional. Muy poco para un movimiento político que, en sus mejores épocas, tuvo como ambición la justicia social y la felicidad de su pueblo.
Es entendible la interna que no se reconoce pero que se ve y se palpa en el territorio, pero esta no es nueva, el internista sólo parte de un sector del oficialismo, que pretende ser dominante, sin tener el apoyo de la mayoría, el cual ya ha expresado que no es ni quiere ser hegemonico, y si eso no lo entiende ese círculo rojo que presiona, que extorsiona el poder, las decisiones de Insfran, indudablemente se estará trabajando para la derrota y no para el triunfo.
Los formoseños ya se han expresado, en varias oportunidades que reflejaron en las urnas que por ahora «sin Insfran no se puede, pero con Insfran solo tampoco».
Y esto, el conductor del PJ formoseño lo sabe, además los últimos resultados electorales sobre todo en la capital, han demostrado que es otra la fuerza peronista que legítimamente, con los votos es la elegida por los ciudadanos.
Una organización peronista que entiende la lealtad de dos puntas, lealtad no obsecuencia, una fuerza que acompañó, y acompañando siempre el modelo formoseño, pero sin odio, sin rencor, sin exclusión, entendiendo que el que gana conduce y el que pierde acompaña, que no discute, (tal vez como debiera discutir), lugares en las listas, ni privilegios, ni protagonismo, un sector del peronismo invencible, que en total sinfonía con lo que reclama Insfran, trabaja con el amor, aceptando a todos, con la única premisa de trabajar para la felicidad de los ciudadanos.




