Una especialista dijo que “en Argentina continúa existiendo el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros procedentes de países donde la enfermedad sigue circulando”.

El sarampión es una enfermedad viral, eruptiva-febril de transmisión respiratoria y altamente contagiosa, que se disemina rápida y fácilmente de persona a persona, a veces puede ser letal y los casos de mayor gravedad se dan en niños menores de 5 años y personas con inmunocompromiso o desnutrición, mientras que la única manera de prevenir esta enfermedad es con la vacunación.
“A pesar de ser una enfermedad prevenible, siguen apareciendo brotes debido principalmente a la baja en las coberturas de vacunación, la falta de información y el aumento de los viajes internacionales de personas no inmunizadas que reintroducen el virus en comunidades susceptibles. El virus es introducido por una persona infectada y encuentra personas susceptibles, es decir, no vacunadas, con esquemas incompletos o sin inmunidad comprobada”, expresó la Dra. Virginia Verdaguer (M.N. 95.673).
En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, la médica infectóloga pediátrica añadió: “El 5 de octubre de 2026, Nueva York declaró una emergencia por desastre. Hasta el 3 de octubre se habían notificado 108 casos: 7 en la ciudad y 101 en el resto del estado. De ellos, 92 se registraron desde el 15 de julio en comunidades rurales con inmunización insuficiente de 18 condados. La orden amplió el grupo de profesionales habilitados para vacunar y solicitar pruebas. Los factores que favorecen los brotes incluyen coberturas insuficientes, esquemas atrasados, concentración de personas susceptibles, barreras de acceso y demoras en la consulta”.
Al ser consultada acerca de cómo se transmite y por qué es tan contagiosa, dijo: “El virus se transmite de persona a persona a través de las gotitas respiratorias suspendidas en el aire que el caso índice elimina cuando respira, habla, tose o estornuda. Estas gotitas pueden permanecer en el aire y en las superficies hasta dos horas. El sarampión es sumamente contagioso: hasta 9 de cada 10 contactos susceptibles pueden infectarse. Una persona puede transmitirlo desde cuatro días antes hasta cuatro días después del inicio de la erupción”.
Con relación a los síntomas, reveló: “Suelen comenzar entre 7 y 14 días después del contacto y son: fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y malestar. Luego aparece una erupción que comienza en la cara y se extiende al cuerpo. Ante fiebre y erupción, es importante la consulta médica inmediata. De ser posible, se debe llamar al centro de salud antes de concurrir o informar inmediatamente que se sospecha sarampión. Esto permite que el personal médico tome medidas de aislamiento respiratorio para no exponer a otros pacientes en la sala de espera. Es importante además informar viajes o contactos y evitar transporte público, asistir a la escuela, trabajo y otros espacios compartidos para evitar la dispersión del virus”.
“El sarampión no es una enfermedad benigna. Aunque muchas personas se recuperan completamente, puede producir complicaciones graves e incluso causar la muerte. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la otitis, la diarrea y la neumonía, que es una de las principales causas de hospitalización asociadas al sarampión. También puede provocar encefalitis (inflamación del cerebro), una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave que puede dejar secuelas neurológicas permanentes”, aseveró la Dra. Verdaguer.
Asimismo, agregó: “Además, la infección puede debilitar temporalmente el sistema inmunológico y aumentar la susceptibilidad a otras infecciones posteriores. Durante el embarazo, el sarampión puede asociarse con complicaciones tanto para la madre como para el bebé, incluyendo parto prematuro y otras consecuencias adversas”. Los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves son:
– Niños menores de 5 años
– Adultos
– Mujeres embarazadas
– Personas con inmunocompromiso
– Personas con desnutrición




