La noticia del fallecimiento de Jorge Lanata, a sus 64 años, marca un punto de inflexión en el periodismo argentino y, particularmente, en la relación histórica entre los medios de comunicación y el poder político.
Resulta innegable que Lanata -aunque antiperonista por convicción declarada- captó la atención de lectores, radioescuchas y televidentes peronistas a lo largo de su extensa trayectoria.
Su figura encarnó la capacidad de influir en la agenda mediática y, también, la contradicción inherente a los discursos periodísticos: ser combatido y, al mismo tiempo, consumido por la audiencia que él mismo criticaba.
Si revisamos su carrera desde el campo de la comunicación social, hallamos a un comunicador que supo transitar entre distintos lenguajes y plataformas: del periodismo gráfico tradicional a la televisión de alto rating, y de la televisión a la radio con perfil incisivo.

Sus mayores éxitos -y controversias- provinieron de la crítica política, sobre todo en un contexto donde la polarización se ha convertido en una constante en la Argentina. En ese sentido, Lanata erigió un estilo desafiante y frontal, caracterizado por la investigación periodística y la denuncia pública.
En sus primeras etapas, Lanata admitió una cercanía con el peronismo. Sin embargo, conforme evolucionó su postura -y ante lo que él definía como la corrupción sistémica en varios gobiernos surgidos de vertientes peronistas-, se convirtió en un férreo opositor del movimiento. No dudó en apuntar contra personalidades de la talla de Cristina Fernández de Kirchner o Sergio Massa, esgrimiendo pruebas y testimonios a través de reportajes que incomodaron el estatus quo mediático y político.
Asimismo, fue conocido por su confrontación con el ex presidente Carlos Menem, a quien cuestionó en reiteradas ocasiones por su estilo de gobierno y presuntos casos de corrupción.
Para Lanata, Menem encarnaba una de las expresiones más palpables de lo que él consideraba el “aparato” del peronismo, poniendo el acento en la falta de transparencia y la impunidad que, a su juicio, imperaba durante ese período.
Este enfrentamiento subrayó la impronta investigativa de Lanata y reforzó su imagen de periodista que no dudaba en interpelar a las figuras políticas centrales del país.
Un rasgo quizá menos difundido pero igualmente influyente en su repertorio comunicacional fue su mirada crítica hacia figuras emergentes, como Javier Milei.
Lanata cuestionó el discurso de Milei, calificándolo de “hijo de la casta” y comparando su hostilidad hacia la prensa con el kirchnerismo, al señalar que Milei también buscaba enemigos fácilmente identificables y mostraba poca tolerancia hacia el disenso.
Tal enfrentamiento incluso desembocó en acciones legales cuando Lanata presentó una demanda por calumnias e injurias, acusando a Milei de difamarlo al sostener que el periodista recibía “sobres” de la política.
Desde una perspectiva comunicacional, el factor más interesante en la figura de Jorge Lanata radica en la manera en que logró convocar a audiencias de extremos políticos opuestos.
No es habitual que un periodista reconocido por su antiperonismo sea también consumido por espectadores y oyentes peronistas.
Este fenómeno pone de relieve la complejidad del ecosistema mediático argentino, donde la opinión pública no se rige únicamente por la afinidad ideológica, sino también por el espectáculo, el carisma y el consumo de polémica.
En la era de la sobreinformación y la fragmentación de audiencias, Jorge Lanata demostró que el periodismo de investigación, sumado a un estilo confrontativo, mantiene un rol protagónico en la configuración de la agenda pública.
Su legado se inscribe como un ejemplo de la relación tensa pero ineludible entre el periodista y las fuerzas políticas dominantes.
En última instancia, la trayectoria de Lanata nos invita a reflexionar sobre la necesidad de un periodismo plural y ético, capaz de cruzar fronteras ideológicas sin perder rigor profesional ni caer en la desinformación.
En su despedida, quienes lo apoyaron y quienes lo repudiaron coinciden, al menos, en reconocerle un protagonismo que deja huella en la historia reciente de los medios nacionales.
Con Jorge Lanata se va no solo un personaje polémico, sino un símbolo de la confrontación mediático-política que tanto define la vida pública argentina.
Referencias
Jorge Lanata acusó al peronismo de repartir dinero y regalos para conseguir votos (La Nación)
Jorge Lanata: «Soy liberal porque creo en el individuo frente al Estado…» (Jot Down)
Jorge Lanata: “Massa es peronista, no kirchnerista” (Infobae)
Jorge Lanata: «De chico era peronista» (El Destape)




