El 24 de julio de 2015, Juan de la Cruz Galeano Mieres paró su camioneta en el puente internacional de San Ignacio Loyola, en Formosa. Viajaba desde Asunción e iba acompañado por su hijo y la abuela. Dijo que iban a Clorinda a pasear, pero los gendarmes argentinos notaron algo raro cuando le pidieron los papeles. El vehículo estaba a nombre de una mujer boliviana. Inspeccionaron la camioneta y encontraron, en un doble fondo, 121 kilos de marihuana que este hombre, en ese momento de 30 años, quería ingresar en la Argentina desde Paraguay.
Quién podía imaginar que, nueve años después, Galeano Mieres iba a transportar el cargamento de cocaína más grande de la historia en ser secuestrado en un puerto privado de Paraguay: 4013 kilos de droga que iban a navegar los 3400 kilómetros de la Hidrovía Paraná-Paraguay para salir al océano Atlántico y llegar, poco más de 15 días después, al puerto de Amberes, en Bélgica. Este camionero habría llevado la carga desde el Chaco paraguayo hasta la terminal portuaria de Caacupemí.
Galeano Mieres, que fue procesado en Argentina en 2015 y condenado por narcotráfico, es la única persona que está presa hasta ahora, aunque este hombre era solo el encargado de transportar hasta la terminal de las afueras de Asunción la carga valuada en unos 300 millones de dólares.

Fuentes de la investigación en Paraguay dijeron que están investigando a la empresa que realizó la exportación del cargamento legal, es decir, el azúcar a granel a Bélgica.
Lo llamativo de este embarque es cómo se había camuflado la cocaína. No estaba embalada en panes, como frecuentemente se realiza, sino en bolsas de unos 20 kilos de droga que estaban recubiertos de azúcar, lo que hizo más complicado que esta carga fuese identificada a través de los escáneres. La empresa que estaba a cargo del embarque es Chokokue SA, una firma que se encarga de exportar quebracho, arroz, azúcar y otros productos orgánicos. La firma estaba siendo investigada desde hacía un tiempo, según las fuentes, pero no hay nadie detenido.
“Se usó esa empresa como pantalla”, advirtió Jalil Rachid, jefe de la Secretaría Nacional de Antidrogas (Senad) de Paraguay, que usó un ejemplo para describir el hallazgo: “Fue como en las películas. Nunca vemos esto, salvo en las series de TV. Era tanta cantidad de droga que no estaba dividida en panes, sino en bolsas de 20 kilos”, reveló con sorpresa el exfiscal que ahora está al frente de la agencia que combate el narcotráfico.
El secuestro de esta cantidad de cocaína se transformó, además, en un hecho político: el presidente paraguayo Santiago Peña destacó que, antes, esta cantidad de estupefaciente salía del país y recién se confiscaba en Europa.
Desde 2021, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, según sus siglas en inglés) puso el foco en la Hidrovía como la nueva ruta de salida de la droga que se produce en Sudamérica hacia los mercados europeos y asiáticos.
En octubre pasado, en el puerto de Villeta, ubicado en las afueras de Asunción, se secuestraron 3312 kilos de cocaína que, como en este caso, tenían como destino final el puerto belga de Amberes.
En la Argentina también está puesto el foco en esta ruta, porque se detectaron cargas “contaminadas” que iban a salir por terminales portuarias del Gran Rosario. Así ocurrió en agosto de 2022, cuando la Policía Federal secuestró 1500 kilos de cocaína embalados en pellets de maíz que iban a ser embarcados en Terminal Puerto Rosario (TPR).
Lo novedoso del reciente operativo en Paraguay es que por primera vez la cocaína fue detectada antes de que fuera puesta a navegar los 3400 kilómetros que tiene la Hidrovía.
Los 4013 kilos de cocaína secuestrados en el puerto de Caacupemí, la primera terminal privada de Paraguay, estaban camuflados dentro de un cargamento de 78.000 kilos de azúcar. La empresa que despachó la carga, como se dijo, estaba bajo la lupa desde hace tiempo. Poco más de un año atrás se realizó un operativo con una carga simular, pero dio negativo, contaron fuentes de la Senad.
Un actor clave en la Hidrovía es el prófugo Sebastián Marset, que se adjudica ser el líder del Primer Comando Uruguayo (PCU) y fue un actor protagónico del narcotráfico en Paraguay, de donde huyó, como lo hizo también de Bolivia, a pesar de tener una vida expuesta en las redes sociales y en clubes de fútbol, ya que nunca dejó que su actividad criminal fuese un freno para su sueño de ser jugador profesional en un equipo de primera. La esposa de este jefe narco acaba de ser detenida en España.
Gianina García Troche fue aprehendida el martes en el aeropuerto de Barajas, Madrid, cuando volvía desde Dubai con su pasaporte real. Fue detenida por un pedido de captura internacional de la Justicia de Paraguay, que ya presentó ante las autoridades de España los papeles necesarios para cursar la extradición de la esposa del “narco de las mil caras” a la que esperan procesar y condenar por delitos que pueden ponerla hasta 22 años tras las rejas.
Marset es conocido como “el narco de las mil caras”, artífice del actual escándalo que sacude las estructuras del gobierno en Montevideo, es buscado por la Justicia de tres países del Cono Sur, tiene una alerta roja de captura de Interpol desde el 3 de marzo de 2022, es requerido por la DEA norteamericana y está en el radar de los investigadores argentinos. Eso no le impidió escapar con su familia una hora antes de que 2250 policías bolivianos fueron a buscarlo a una de sus mansiones de Santa Cruz de la Sierra, el 29 de julio de 2023.
Se fue en una camioneta Nissan Patrol, escoltado por un grupo de paramilitares que le sirve de guardia pretoriana, y con al menos un rehén: el efectivo al que habían encomendado sobrevolar con un dron la casa que iba a ser allanada. Ahora aparecieron versiones en la prensa paraguaya que indican que Marset está con su familia en Dubai, el lugar donde se gestó el escándalo con el gobierno uruguayo, que le dio el pasaporte oficial y dejó el país en setiembre de 2021. /La Nación




