El rol de la escuela en la construcción de la memoria de las causas y secuelas de la guerra de 1982

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Charlas con ex combatientes, visitas a museos, proyección de registros fílmicos y la lectura de textos históricos son algunas de las propuestas pedagógicas para abordar el tema Malvinas en los distintos niveles escolares. «Creo que es un deber docente mantener viva la memoria», afirmó la docente Valeria Ayala.

A 40 años de la guerra de Malvinas, docentes del nivel primario y secundario resaltaron el rol de la escuela en la construcción de la memoria del pasado reciente del país, en el marco de una búsqueda por «recuperar el debate por las islas» luego de «muchos años de silencio».

«Creo que es un deber docente mantener viva la memoria y que también los chicos puedan ir construyendo en la escuela lo que pasó en Malvinas», expresó a Télam Valeria Ayala (46), abogada y docente en secundarios públicos del partido bonaerense de Berazategui.

Charlas con ex combatientes, visitas a museos, proyección de registros fílmicos y la lectura de textos históricos son algunas de las propuestas pedagógicas a las que recurren los docentes para abordar la guerra de Malvinas en los distintos niveles escolares.

«Creo que es un deber docente mantener viva la memoria y que también los chicos puedan ir construyendo en la escuela lo que pasó en Malvinas»Valeria Ayala

«Para los chicos es muy movilizante acceder a testimonios de esa época, siempre tienen un montón de inquietudes y preguntas para hacer», contó la docente, quien aseguró que aún hoy la moviliza recordar las cartas que le escribía a los soldados argentinos cuando era alumna de primer grado y estalló la guerra.

«Siempre veo que lo que más les queda haciendo ruido a los chicos es pensar cómo pudo llegar Argentina a una guerra contra una potencia, cómo se terminó en un enfrentamiento tan desigual«, señaló la docente. Y agregó: «No es una tarea fácil poder dar respuesta a eso».

Matías Valcarce (46), profesor de historia en escuelas secundarias de Berazategui, aseguró que todavía es «un grupo reducido de profesores» los que están «más comprometidos con trabajar la memoria histórica del país».

«Durante mucho tiempo fue muy difícil trabajar la cuestión de Malvinas, debido al largo proceso de desmalvinización que vivimos, que afectó a todos los órdenes de la sociedad», recordó Valcarce.

No obstante, aseguró que en los últimos años se da «una especie de ‘remalvinización'» (sic) a partir de la cual cada vez está a disposición una mayor cantidad de material didáctico, cursos y capacitaciones para el personal docente.

«Es fundamental que no se hable de la guerra solamente en la efeméride, como un recuerdo, sino más bien discutir y pensar cómo nos afecta hoy y cuál sería el camino para que Argentina recupere la soberanía de las islas», añadió.

Ambos docentes coincidieron en que, a diferencia de lo que suele creerse, «hay un interés muy fuerte en los chicos en trabajar este tema».

«No es cierto que a los jóvenes no les interesa nada, al contrario, los interpelan muchísimo los temas vinculados a la violencia en estas dimensiones. Les resulta impactante y a veces les cuesta creer que lo que estudian es este mismo país«, sostuvo Valcarce.

Propuestas para abordar Malvinas en el aula

En ese sentido, destacó la experiencia del programa Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), del cual ambos docentes vienen participando hace ya algunos años con distintos cursos.

«La CPM tiene un rol fundamental tanto para abordar la dictadura militar como lo que fue Malvinas y los chicos se enganchan un montón, incluso terminan haciendo producciones de manera autónoma, por fuera de la escuela», explicó el profesor.

De este programa, que lleva 20 años en acción, participaron ya un total de 185.000 estudiantes, que conformaron 12.000 equipos de investigación, con alrededor de 21.000 docentes involucrados, según los datos de la CPM.

Por su parte, Mariana Tevez (40), docente de historia del nivel secundario, destacó también al programa Malvinas en las Escuelas, a partir del cual los estudiantes reciben la visita de un grupo de ex combatientes de guerra en las escuelas.

«No es cierto que a los jóvenes no les interesa nada, al contrario, los interpelan muchísimo los temas vinculados a la violencia en estas dimensiones. Les resulta impactante y a veces les cuesta creer que lo que estudian es este mismo país»Matías Valcarce

«Esto me resultó siempre muy didáctico porque los chicos se comprometen de una manera única por el impacto que generan las experiencias propias de los veteranos de guerra. Sus historias tienen un rol pedagógico muy importante», señaló Tevez.

En cuanto al abordaje de la cuestión Malvinas en su materia, la docente resaltó: «No es simplemente hablar del pasado, tiene que ver con el ejercicio de la memoria, de recordar para que no vuelva a suceder y para comprender lo nocivas que son las guerras, especialmente para países subdesarrollados como el nuestro, que no tenemos el poderío militar para afrontarla».

Con distintos grados de profundización analítica, la guerra de Malvinas es abordada tanto en primaria como en secundaria.

«Cuando una menciona la guerra de Malvinas con niños de esta edad surge, de ellos, inevitablemente un interrogante difícil de abordar: ¿Por qué? Justamente ese es el interrogante más complejo», señaló por su parte Agustina Cardoso, maestra de nivel primario.

En diálogo con Télam, detalló que la complejización del tema «se va dando año a año» a medida que los niños «internalizan los procesos históricos más allá de las efemérides», comenzando en los grados más pequeños con cuentos infantiles y otros recursos adaptados que aborden lo sucedido.

Para los últimos grados de la primaria, cuando los niños tienen «un nivel de abstracción ya más desarrollado», se comienza a «desmenuzar, acorde a la edad, los motivos políticos y económicos que impulsan una guerra a través de diversas propuestas pedagógicas», como el relato testimonial.

«Partir del relato sensible y en primera persona ayuda a ‘humanizar’ los hechos. No son solo fechas y datos en un libro de texto, sino que son vidas intervinientes en el pasado nacional»,

A cuatro décadas de la guerra de Malvinas, los docentes coincidieron en que enseñar en las escuelas esta temática «tan dolorosa» para la memoria del país es «una deuda con quienes defendieron las islas» y «una obligación» para que las nuevas generaciones no olviden.

«HAY QUE ENSEÑAR MALVINAS PARA QUE NUNCA SE OLVIDE POR LO QUE LUCHAMOS»

En las vísperas de un nuevo aniversario del inicio de la guerra de Malvinas, Víctor Veneziano, un excombatiente y personal auxiliar en una escuela del conurbano bonaerense, destacó la importancia de que se enseñe y hable de Malvinas en las escuelas para que «nunca se olvide por lo que luchamos».

«Las nuevas generaciones tienen que estudiar y saber lo que pasó, tienen que llevarlo siempre en el corazón. Malvinas es algo que no se puede olvidar nunca», expresó a Télam Veneziano (60), quien desde hace 16 años trabaja como auxiliar en la Escuela Primaria N° 46 del partido bonaerense de La Matanza.

Cada año, al llegar esta fecha, los docentes de esa institución acuden a él en busca de un «relato sensible» que luego contextualizan históricamente junto a los alumnos de los distintos grados.

«Las reacciones espontáneas (de los chicos) denotan sorpresa al escuchar un testimonio vivo. Víctor se vuelve grande a sus ojos, luego de cada 2 de abril ya no lo miran igual», aseguró Agustina Cardoso, docente de Historia en esa institución.

En marzo de 1982, Veneziano esperaba la baja del servicio militar cuando le llegó la notificación para ir a Malvinas: «No me firmaron la libreta y nos llevaron, a mediados de marzo, directo a Malvinas. Armamos el bolsón y de un día para el otro caímos en una guerra, sin tener idea de lo que estábamos haciendo», contó.

«Sigo contando esto porque nunca más se puede mandar a un matadero a los chicos como nos mandaron a nosotros, pero para eso tienen que conocer lo que pasó», expresó el excombatiente que se desempeñaba como abastecedor de municiones a tres kilómetros de Puerto Argentino.

«Fuimos sin la ropa ni los equipos correspondientes, el armamento que teníamos no era bueno. Las condiciones en las que estábamos eran pésimas, el agua congelada nos llegaba hasta la cintura en el pozo de zorro y estábamos muertos de hambre», recordó.

Como contracara, el ataque inglés era «infernal»: «Ellos nos tiraban de todos lados, desde los barcos, los aviones y las personas cuerpo a cuerpo. Eran muy poderosos y además tenían el apoyo de otros países, no hay que olvidar eso».

«A veces todavía tengo miedo de contar lo vivido, porque justo yo soy uno de los torturados y estaqueados», expresó a Télam el excombatiente, quien forma parte del más de un centenar de ex soldados que denunciaron las torturas y violaciones de derechos humanos perpetradas por el Ejército Argentino durante la guerra y que aún reclaman que la Corte Suprema de Justicia lo considere delitos de lesa humanidad.

«Teníamos tanto hambre que yo fui a un galpón donde había chocolates y de la desesperación los agarré y se los convidé a mis compañeros -relató Veneziano-. Cuando lo descubrieron, mi teniente primero y los suboficiales me estaquearon, me ataron las manos con alambres y los pies con sogas y me clavaron en la tierra, que estaba helada. Ahí me habrán dejado 10 horas».

«Por esa situación volví con principio de congelamiento. A los dos o tres años pude volver a caminar y estar mejor, pero esa fue la secuela de lo que me hicieron, no los de allá, los nuestros», añadió.

«Estuve 74 días en Malvinas y antes de irnos, no me acuerdo muy bien, pero nos hicieron firmar el pacto de silencio y no pudimos hablar nada de la guerra hasta 25 años después, aproximadamente», recordó Veneziano.

Tras tantos años de silencio, el excombatiente instó «a enseñar Malvinas en las escuelas y hablar de lo que sucedió con los chicos, para que nunca se olvide por lo que nosotros luchamos».

telam

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