1° de Mayo de 2022: Orígenes de los obreros modernos

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El capitalismo, que se desarrolló a pleno durante la Revolución Industrial europea y norteamericana desde el siglo XVII-XVIII en adelante, generó hacia fines del siglo XIX una situación de fabulosas ganancias para las empresas privadas, aunque a un costo excesivamente alto para los trabajadores: explotación; 12 horas de trabajo; castigo de capataces a quienes no obedecían las condiciones; higiene, salud y seguridad, eran inexistentes; trabajaban hombres, mujeres y niños por igual. No existían las leyes laborales.

 

En 1884, en la ciudad de Chicago (EE.UU.), la Federación de Trabajadores Americanos, propuso que a partir del 1° de Mayo de 1886, se deberían respetar las 8 horas de trabajo o irían a la huelga. En ese periodo, incluso el presidente norteamericano Andrew Johnson, aprobó una ley aprobando las 8 horas de trabajo. En 1886 la patronal, los empresarios capitalistas, no cumplieron ni con la ley ni con el pedido obrero. Así, los trabajadores iniciaron huelgas y movilizaciones, las cuales fueron reprimidas en forma salvaje por la policía, deteniendo a algunos oradores y participantes del acto. Se les inició juicio a ocho de ellos, por conspiración y asesinato. Resultado: condena a 2 obreros a prisión perpetua; 1 a quince años de trabajos forzados; y 5 (tres periodistas, un carpintero y un tipógrafo), condenados a la horca. El carpintero, alemán de 22 años, se suicidó en la celda, antes de ser ahorcado.

Como consecuencia de este hecho horroroso y bochornoso para la historia de los trabajadores, injusticia pura para los asalariados, y de impunidad para los capitalistas, la fuerza obrera del mundo se extendió por el planeta, para reclamar el 1° de Mayo como día histórico de lucha por los derechos laborales. En 1889 se consolidó la idea del 1° de Mayo en forma universal, en recuerdo de los denominados “mártires de Chicago”.

 

 1° de Mayo en Argentina

En Argentina, ese mismo año, 1889, se entregó un petitorio de respeto a las 8 horas de trabajo al Congreso Nacional. El 1° de Mayo de 1890 se conformó en el país la primera Federación Obrera y se fundó el periódico El Obrero.

En los años que siguieron, los 1° de Mayo eran cada vez más concurridos, la clase obrera se iba conformando como tal. Entre fines del siglo XIX y principios del XX se produjo una masiva inmigración, básicamente europea (Italia y España), lo cual se tradujo en el desarrollo de tendencias anarquistas y socialistas, entre los trabajadores de Argentina.

Durante los gobiernos de la Unión Cívica Radical, entre 1916 y 1930, se sancionaron nuevas normativas laborales, que mejoraron las condiciones de los trabajadores, como el descanso dominical, o las de  conciliación obligatoria en los conflictos. Se trataba de los primeros límites a los patrones tradicionales, siempre favorecidos por gobernantes liberales y dependientes.

En la década de 1930, denominada década infame, -que comienza con el derrocamiento del presidente H. Irigoyen, y finaliza con otro derrocamiento: el del conservador Ramón Castillo-, se crearon las fábricas de cierto proceso de industrialización de sustitución de importaciones, lo cual configuró las primeras masas de obreros en torno a sus fábricas. En este periodo se firma el oprobioso Tratado Roca-Runciman, por el cual Argentina benefició a las empresas británicas en el país, estableciendo un predominio muy marcado en la economía local. Fue una etapa indigna del país. Arturo Jauretche y Scalabrini Ortiz se refirieron a esta etapa de la historia argentina.

Peronismo y redención

Cuando Juan Domingo Perón asume la presidencia, las reivindicaciones laborales que la masa de obreros reclamaba, fueron concretándose. De este modo, el 1° de Mayo de 1946, fue la primera ocasión en que la movilización obrera fue encabezada por las autoridades gubernamentales, en este caso Juan D. Perón, Eva Duarte y el Secretario de Trabajo y Previsión. Para la Confederación General del Trabajo (CGT), se trató de una ruptura con el pasado: ya no más dolor, sino alegría del presente, por las conquistas que iban obteniendo.

El movimiento obrero argentino, experimentó posteriormente, los propios avatares de los procesos político-económicos del país: el golpe militar a Perón en 1955 y la resistencia peronista obrera; la esperanza traicionada entre 1958-1962; y la sucesión de golpes militares, cuyas consecuencias, fueron siempre desfavorables para los trabajadores. Entre 1976-1983, el peor de todos, dado que no sólo no hubo respuesta a reclamos laborales, sino que asesinaban, torturaban y hacían desaparecer a empleados y obreros, con la complicidad de las patronales de las grandes empresas.

 

En 1983 se recupera la democracia, pero las huestes liberales, continuaron formando parte de las entrañas democráticas, a las cuales perjudicaron.

Tanto el presidente Raúl Alfonsín, como Carlos Menem, sucumbieron a las políticas neoliberales que se impusieron desde su propio seeron.

Finalmente, el presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner, entre 2003 y 2015, pudieron poner en práctica, políticas del Estado, que favorecieron a los trabajadores, con una redistribución del ingreso, cercano a la igualdad. Rémora del Estado de Bienestar.

El gobierno de Mauricio Macri, invirtió todo. Sus políticas de crudeza para con los trabajadores y bondad para con los capitalistas, fue otro escalón hacia la oscuridad de los trabajadores en donde el salario real volvió a caer, y actualmente tiene dificultades para recuperarse.

Neoliberalismo predominante

Hoy, el neoliberalismo predomina en gran parte del planeta, pero además, se ha expandido más allá de los gobiernos que encabeza.

Como sabemos, el neoliberalismo constituye un escalón más del capitalismo, para explotar a sus trabajadores y maximizar sus ganancias. Predomina el mercado (es decir, empresas privadas), y atacan a debilitar al extremo a los Estados, porque éstos, como mínimo, tramitan controles y regulaciones. Digamos que cuando el neoliberalismo arremete, tales trámites, se tornan débiles y molestos como mosquitos para las empresas. Éstas pueden vengarse, vía lawfare, fake news, etc.

En este marco, los trabajadores se encuentran en presión permanente bajo el manto de la explotación, la pobreza, la desocupación, y la intensa inflación, que evidencian la fuerte desigualdad.

Como se sabe, la inflación es un mecanismo económico que permite redistribuir la renta del ingreso a favor del capital, en su puja distributiva con el trabajo. En la actualidad existe en nuestro país una definida suba de la inflación y distribución del ingreso en perjuicio de los trabajadores. La pobreza aumentó, al igual que la indigencia.

Ucrania-Rusia y “lo inesperado”

La guerra que Rusia inició contra Ucrania por sentirse amenazada por la OTAN, y que tiene lugar actualmente, tuvo consecuencias en todo el planeta. Para Argentina, los precios de los comodities que vende subieron súbitamente, inesperadamente, debido a que Rusia ya no puede venderlos normalmente. Las grandes empresas que exportan, por lo tanto, reciben “una renta inesperada”, adicional, en forma súbita. Ello acrecienta las arcas, las recaudaciones para los dueños de grandes hectáreas en Argentina, recaudaciones que ya han difundido que no permitirán que les toquen un peso con impuestos. Muchos de ellos, estaban por perder sus campos, hasta que llegó Néstor Kirchner en 2003. También en 2020-2021, fueron beneficiados por el Estado Nacional, cuando éste les ayudó a pagar salarios de sus trabajadores en plena pandemia covid-19. Lo que está ocurriendo ahora acrecienta la desigualdad: ricos cada vez más ricos, pobres cada vez más pobres.

1° de Mayo 2022

Los trabajadores en este 1° de Mayo, reclaman no tanto el cumplimiento de las ocho horas de trabajo (aunque no se pagan horas extras), pero sí, una redistribución de la riqueza, en forma inmediata, deteniendo la suba de la inflación. Hoy más que nunca, necesitamos, como trabajadores, las políticas activas de Perón y Evita, y de Néstor y Cristina.

 

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