Sex shop, un rubro que cada vez gana más espacio

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Oscar Benítez es el propietario de un comercio cuyo rubro en algún aspecto sigue siendo tabú para muchas personas, pero que cada día gana más espacio.

Se trata de Extasy Sex Shop, y contra lo que pueda pensarse, Benítez afirmó que “siempre hubo gente que consumió estos productos, antes de que yo esté y todo”.

Consultado en el programa “La Mira Central-Primera Edición” sobre cuáles son los artículos más buscado, el comerciante respondió: “básicamente artículos sexuales como para regalar, pasar en pareja, saborizantes, lencería y disfraces”

“Y en estos últimos tiempos se actualizaron los juguetes sexuales, que ahora hay algunos muy modernos que se pueden manejar con el celular, y si bien son productos caros hay gente que ya los pide”.

Agregó Benítez que “si bien las compras suelen hacerse para compartirlo en pareja también están los que los adquieren para el uso individual”.

En cuanto a los disfraces típicos más solicitados “están entre los de conejita, colegiales, enfermeras, policía y mucama, esto entre las mujeres, y si bien los hombres son menos afectos a ellos, se pide el de mayordomo y zungas con dibujos”.

Los precios son variados, pero algo básico se puede encontrar a partir de los 1.300 ó 1.500 pesos, “dependiendo de lo que quiera invertir el cliente y la calidad del producto y hoy en día los artículos son cada vez más reales y saludables, porque algunos materiales dejaron de usarse ya que provocaban alergias o irritación”, explicó Benítez.

En cuánto a cuál de los géneros es el que más solicita estos productos, el propietario de Extasis no dejó lugar a dudas “el femenino, y esto es a nivel mundial, ya que el 70 por ciento de nuestros consumidores son mujeres”.

Detalló, por último, que “con el paso del tiempo ha ido cambiando el rango etario de nuestros clientes, ya que cuando comenzamos eran por lo general personas mayores de 30 ó 40 años, y hoy en día también hay gente joven que consume estos productos” y señaló que eso eso “por la presencia de un sex shop en la ciudad, ya que en los primeros años la gente que ingresaba lo hacía con miedo y con todo un protocolo de cuidado para que nadie se entere que había entrado y ahora vienen con amigos o compañeros”.

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