Asteroides, una amenaza que pende sobre nuestras cabezas

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Raúl Podestá, docente de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) y Director del Observatorio Nova Persei II alertó que “los asteroides son una amenaza en potencia” y admitió que la caída de uno de medianas dimensiones a la Tierra podría significar la extinción de varias especies.

En diálogo con el programa “Informe Viviana”, el especialista explicó que “los asteroides son rocas que están en el espacio, ubicados en diferentes regiones de nuestro sistema solar, y cuya zona principal se ubica entre los planetas Marte y Júpiter, conocido como el ´cinturón de los asteroides´, también está el Cinturón de Kuiper, en la zona de la órbita de Neptuno, y además hay otras tres regiones más cerca de la Tierra, entre el planeta Venus y el Sol”.

Dijo que “estas tres cercanas son las que más preocupan, por eso en diciembre de 2016 la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó y se puso como Día Internacional del Asteroide el 30 de junio en recuerdo a un impacto importante que hubo en 1908 en la Rusia siberiana que sacudió tanto a la Tierra que hasta en Inglaterra se podía ver el polvo que había levantado su caída y sacudió todos los sismógrafos del planeta, y eso que no habrá tenido más de cien metros de diámetro”.

Podestá agregó que “estas son rocas de diferentes tamaños, están los de pocos metros hasta aquellos que tienen varios kilómetros de diámetro, y la idea de poner esta fecha fue para que la gente tome consciencia del peligro latente que son los asteroides para la Tierra”.

Alertó que “son una amenaza en potencia, porque no es que va a haber algún impacto, eso es seguro, aunque no quiere decir que sea ahora, en la historia ha habido muchos impactos, pero imagínese que caiga un asteroide de uno a dos kilómetros de diámetro, podría hasta haber eventos de extinción masiva”, recordando el que provocó la extinción de los dinosaurios y otro hecho ocurrido en Rusia en el 2013, cuando un pequeño asteroide de pocos metros causo alrededor de dos mil heridos.

El profesor Podestá dijo que “algunos, los más grandes, son más previsibles, se puede establecer su órbita y están bajo constante monitoreo internacional, incluso se puede intentar desviarlos o romperlos antes de que lleguen a la Tierra, aunque no es conveniente la segunda opción porque eso puede aumentar el problema porque en vez de tener uno habrá un montón de ellos que pueden caer en distintos lugares”.

“En tanto los más pequeños son más difíciles de prever, porque como son tantos cuerpos un pequeño roce entre ellos o la misma rotación de la Tierra puede hacerles cambiar de trayectoria”.

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