Límites del feroz ajuste: otra devaluación o ir por todo – Por Raúl Ayala

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En medio de un escenario económico de recesión, el presidente Javier Milei vuelve a poner sobre la mesa su propuesta de dolarización como respuesta a la inflación descontrolada en el rubro alimentario.

Sin embargo, esta iniciativa enfrenta importantes obstáculos, tanto de índole financiera como legal, que podrían limitar su viabilidad y generar mayores complicaciones para la economía argentina.

Uno de los principales desafíos que enfrenta Milei en su intento de dolarización es la escasez de dólares, un recurso crucial para llevar a cabo esta medida. Además, desde sectores judiciales se han levantado voces advirtiendo que la dolarización podría ir en contra de la Constitución Nacional, lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la propuesta del presidente.

Tal vez de allí nació la idea de enviar propuestas de reemplazos en la Corte Suprema. Pero como eso tiene un plazo que excede la urgencia, la Escuela Austriaca quedó de lado para medidas heterodoxas.

A pesar de contar con un respaldo mayoritario de la población, Milei se enfrenta a una creciente impaciencia y descontento debido al continuo aumento de los precios de los alimentos, lo que podría erosionar su apoyo popular si no se toman medidas efectivas para abordar esta problemática.

Del 59,3 de inflación acumulada, el rubro de alimentos es el que continúa con fuertes subas, del orden del 68 al 70 por ciento, en el AMBA.

La inflación, un fantasma que ha acechado a diferentes gobiernos a lo largo de la historia argentina, se presenta como el principal desafío para Milei y su equipo económico.
A pesar de los esfuerzos realizados hasta el momento, los precios de los alimentos han experimentado aumentos significativos, lo que refleja la necesidad de encontrar respuestas más eficaces ante esta situación.

Cómo un Guillermo Moreno kirchnerista, pero de buenos modales y sin la pistola, Caputo reclamó a representantes del sector supermercadista la urgencia de la situación y bajar los precios en alimentos.

Pero las soluciones propuestas no son suficientes para contener la escalada inflacionaria.
Ante la posibilidad de una devaluación monetaria, Milei insiste en la dolarización como una alternativa viable.

Sin embargo, esta opción enfrenta críticas y escepticismo por parte de sectores que consideran que una devaluación sería una solución más efectiva.

Entre esos sectores está el FMI, que tiene programada una visita de sus representantes antes de fin de mes. También las cerealeras esperan mejoras en el tipo de cambio para liquidar la cosecha gruesa. Y ya prácticamente nadie cree que Caputo pueda sostener un crawling peg del 2 por ciento mensual hasta el último trimestre del año.
En resumen, el plan de ajuste ortodoxo de Milei se enfrenta a desafíos significativos que podrían dificultar su implementación y generar mayor incertidumbre en el escenario económico argentino.

Ante esta situación, lo que se viene es desconocido. O la Escuela Austriaca queda congelada por medidas heterodoxas, o Milei va por todo, si consigue los 15 mil millones de dólares que dijo está negociando, en una competencia de monedas, una dolarizacion encubierta.

En una Argentina tan dinámica, mañana está tan lejos y todo puede suceder, como algún dato alentador en el rubro alimentos en el índice de marzo que elabora el Indec. Pero entre lo deseado y la realidad hay un verdadero limbo

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