“Los estacioneros ganamos sólo 80 centavos por litro con el último aumento en los combustibles”

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Lo manifestó Julio Kademian, un empresario de Córdoba que habló con La Mira Central sobre el negocio de los combustibles en el país y cómo la principal petrolera de bandera condiciona e impone precios para el comercio minorista. En la entrevista, dijo que el consumo bajó a niveles de expendios del año 2017 y aseguró que las estaciones de servicio están atravesando una “pavorosa crisis” por la baja rentabilidad.

A inicio de esta semana, la petrolera nacional YPF aplicó un aumento en las naftas del 9,5% y elevó a 11,5% los precios para productos premium, en un segundo incremento ( en febrero 9%) en el año que según comunicó, responde a la necesidad empresarial de equiparar “la evolución de las principales variables que conforman el precio de venta al público, sobre todo el aumento de los precios internacionales del petróleo y los niveles de demanda superiores a la prepandemia, que requieren importaciones para complementar la oferta local».

Según Julio Kademian, un propietario de estaciones de servicio en Córdoba, la nueva suba en los combustibles “no está asociada directamente a una decisión conjunta de compañías que producen el destilado” o las naftas en el país, sino a un motivo individual de la petrolera de bandera (YPF) que domina el 55% del mercado, la cual “marca la tendencia con el resto de cuánto, cómo y cuándo aumentar los precios, sin expresar o comunicar los motivos reales, porque está controlada por una burocracia estatal con funcionarios que responden a los ministerio de Economía, Producción y Energía”.

“Es en esta instancia donde se decide el momento de la suba y cuánto, sin participación del empresariado o el sector de estacioneros. Podemos suponer, que aumentan por la guerra, la inflación, el precio del petróleo y las importaciones, pero lo que nos preocupa realmente es que este tipo de incrementos no nos resuelve la ecuación comercial del rubro. Ni tampoco le soluciona el problema a la gente”, señaló el empresario en diálogo con La Mira.

Y agregó: Y agregó: “Estamos atravesando una crisis pavorosa porque las ganancias que obtenemos no alcanzan para cubrir o sostener la actividad en gastos de los picos de expendios. Para que nuestra actividad sea redituable, en este contexto, la nafta tendría que aumentar 50 o 60% más. Hoy nuestro negocio está atado al porcentaje del precio de venta al público. Es decir, que del último aumento del 9.5, %, que en números representa 16 o 17 pesos el litro, nosotros sólo ganamos 80 centavos; ésa es la relación”.

Durante la comunicación, Kademian subrayó que el margen bruto de una empresa expendedora en el país es del 8% del precio de venta al consumidor minorista, que resulta, según sus términos, “un porcentaje discrecional y arbitrario por parte de la petrolera estatal, que resuelve el negocio puertas cerradas y de espalda a los estacioneros”.

“Lamentablemente, nuestro presidente de la Confederación de Estacioneros que nuclea a más de 5.000 empresas, no tiene presencia ni representatividad en las mesas de discusión con funcionarios nacionales, por eso gran parte del país está descuidada y abandonada, más aún en las provincias del norte del país”, atestó el entrevistado, quien aseguró que en los últimos meses el consumo de combustibles bajó a volúmenes que se comercializaban en el año 2017.

 

 

 

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