Le cerraron el lavadero y pide al gobernador que lo deje trabajar

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Antonio es un vecino de la avenida Soldado Formoseño, que tenía en su casa un lavadero con el cual se ganaba el sustento para su familia, pero días atrás le clausuraron el negocio porque su actividad no se encuadraba dentro de “las esenciales”, por eso pidió al gobernador Gildo Insfrán que “nos dejen trabajar”.

“Yo vivo de esto no tengo sueldo del Estado, nadie me ayuda, si no laburo no como, no entra plata a mi casa. Tengo cuatro chicos, tres adolescentes y una nena”.

“Me cerraron el lavadero porque dicen que no es esencial y yo digo cómo no va a ser esencial, si le lavamos los autos a los policías, a los enfermeros, a los abogados, a los empleados de la provincia, que vienen cansados porque están trabajando, los enfermeros que no tienen tiempo de lavar su auto nosotros le lavamos”, justificó Antonio.

Y dirigiéndose directamente al gobernador Gildo Insfrán, “que es quien tiene la palabra, que se ponga la mano en el corazón y que piense en la gente que vivimos el día a día, el changarín que hace un corte de pasto para llevarle el sustento a su familia, el albañil que levante un metro de pared y con eso da de comer a su familia”.

“Hoy un kilo de carne cuesta 500 pesos y si nosotros no hacemos esa plata no tenemos, está todo mal, yo me siento atado de las manos”, manifestó el trabajador, quien para paliar la situación se puso a vender nafta al menudeo y lo acompaña con trabajos de gomería ligera.

Volvió a dirigirse al gobernador y dijo: “dele un poquito de derecho al trabajador. El que se va de su casa, el que sale por obligación a trabajar, déjele trabajar con protocolo, con guante, con barbijo, con la protección que tenemos que tener todos. Déjenos trabajar, señor Gobernador, si nos escucha”.