Gastronómicos reclaman que las ayudas sean retroactivas al 2020

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Matías Orozco, delegado en Formosa de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República ArgentIna, reclamó que las medidas anunciadas por el gobierno provincial para paliar los efectos de la pandemia “tengan efecto retroactivo a marzo del año pasado”.

“Las pocas medidas que están llegando son en verdad muy insuficientes, no son abarcativas para todos los sectores” y puso como ejemplo el subsidio a la luz, que “es para no pagar una cuota, no la cuota bimestral, sino solamente la que vence en mayo, va alcanzar a varios comercios y a otros no, como a los gastronómicos, porque la mayoría tenemos un consumo superior a los 5000 Kw”, señaló el empresario.

Orozco expresó que “nos estamos dando cuenta ahora al cargar todo que a la mayoría no nos toca este subsidio de un mes, pero lo que nosotros planteamos siempre es que hace un año venimos sin trabajar correctamente, entonces si sacan un subsidio por mayo, que saquen uno por todo el 2020 que tampoco laburamos”.

Insistió en el concepto y sostuvo “toda esta ayuda que están sacando debería ser retroactivo a marzo del 2020 y ahí estaríamos hablando de una ayuda un poquito más interesante”.

Volvió a criticas las medidas anunciadas por el gobierno provincial al decir “si te ponés a analizar medida por medida, paso a paso, es nada al fin y al cabo” aunque admitió “que se haya reconocido que necesitamos ayuda es un paso y está en nosotros los gastronómicos abrir la jugada y decir ´no nos alcanza, está bueno pero nos convendría que sean retroactivas a marzo del año pasado´”.

Con respecto al subsidio de la luz para su sector, Orozco propuso “que se realice un promedio de lo que consumimos y que se eleve esos 5000 kv, porque nosotros quedamos afuera de esa ayuda”.

Comparó la situación de Formosa con provincias vecinas, como Chaco y Corrientes “que también tienen una situación compleja por la pandemia, pero lo están manejando de forma diferente, no sé si ha comunicado de manera diferente, si se ha educado diferente a la gente, o se han tomado de manera diferente los riesgos, hoy nos toca estar acá, vivir acá y pelearla acá”.

“Sabemos que la actividad gastronómica es segura, y si es al aire libre es inocua, no contagia, no es una actividad que de por sí sea foco de contagio, y esto está demostrado en todos lados”.

Con respecto a los comercios que bajaron sus persianas, Orozco fue contundente: “el comercio gastronómico que cierra es para no volver a abrir sus puertas y dedicarse a otra cosa, porque una vez que cierra vende el horno, la freidora, y después es imposible comprarlo y el personal que uno capacitó se dedica a otra cosa y ya no vuelve a la gastronomía”.

Como un dato a tener en cuenta Matías Orozco contó que un vendedor de hielo le comentó que a los negocios gastronómicos les vendió quince bolsas de hielo el fin de semana, mientras que en la fábrica vendió más de cien bolsas a los privados que hacen fiestas clandestinas.

“Entonces pagamos justos por pecadores, la gente no toma conciencia, pagamos nosotros que estamos dando trabajo, que seguimos los protocolos y los otros siguen de joda, por algo los contagios no están bajando”.

Y dejó una última reflexión: “veo que no se combate la clandestinidad como sí se combate al empresario que está tratando de dar trabajo”.