«El silencio y la autoridad: De Gaspar Rodríguez de Francia a Milei» – Por Raúl Ayala

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En la obra magistral «Yo el Supremo» de Augusto Roa Bastos, somos testigos de la complejidad humana y la defensa de la independencia, soberanía y desarrollo por parte del dictador perpetuo de Paraguay, Gaspar Rodríguez de Francia.

A través de sus páginas, Roa Bastos retrata la figura del dictador como un hombre poderoso que valora el silencio como signo de autoridad, una perspectiva que nos invita a reflexionar sobre la relación entre el poder y la comunicación.

La frase “Nada enaltece tanto la autoridad como el silencio” encapsula la idea de que el silencio estratégico puede ser una herramienta poderosa para aquellos en posiciones de liderazgo.

El silencio puede generar respeto, temor y obediencia, fortaleciendo la autoridad de un líder sin necesidad de recurrir a la retórica o la agresión verbal.

Sin embargo, al observar las actitudes contemporáneas, nos encontramos con figuras como Javier Milei, un político conocido por su estilo confrontativo y sus insultos y descalificaciones hacia aquellos que piensan diferente.
A diferencia de Rodríguez de Francia, cuyo silencio estratégico buscaba consolidar su autoridad, Milei utiliza la agresión verbal como una forma de imponer su punto de vista, socavando la posibilidad de un diálogo constructivo y respetuoso.

Esta diferencia en las estrategias de comunicación nos lleva a cuestionar: ¿Es posible ejercer autoridad sin recurrir a la agresión verbal? ¿Puede el respeto y la autoridad ser construidos a través del silencio y la escucha activa en lugar del enfrentamiento y la descalificación?

La obra de Roa Bastos nos ofrece una perspectiva valiosa sobre la complejidad de la autoridad y el poder, recordándonos la importancia de la reflexión y el entendimiento en la construcción de sociedades más justas y respetuosas.

Mientras que el silencio estratégico puede ser una herramienta efectiva para fortalecer la autoridad, el respeto mutuo y el diálogo constructivo son fundamentales para la coexistencia pacífica y el desarrollo humano.

En conclusión, la reflexión sobre el legado de Gaspar Rodríguez de Francia y las actitudes contemporáneas como las de Javier Milei nos invita a buscar formas más inclusivas y respetuosas de ejercer la autoridad y el liderazgo, reconociendo la importancia del diálogo, el entendimiento y el respeto mutuo en la construcción de sociedades más armoniosas y equitativas.

 

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