Cruje LLA: mientras Milei perdió el ómnibus y enfureció en Twitter, Villarruel está muteada

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El partido libertario perdía en Diputados y mandó el ómnibus a foja cero enviando en comisión, lo que llevó a Milei a reaccionar en redes desde Israel hablando de «guerra», escrachando legisladores y amenazando con más ajuste. La vice, ni un like y sólo una foto con una yerba. Sorpresivamente, la vice tuiteó.

 

Sin dudas, La Libertad Avanza no pasa por el mejor momento desde su reciente nacimiento y más reciente aún llegada a la Casa Rosada como partido de gobierno. Si bien ese trajín tiene varios capítulos, la interna todavía no oficial entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel es tal vez el más importante de esos apartados y, con el fracaso de la ley ómnibus en Diputados, está sumando uno más.

Al confirmarse que LLA no tenía los votos, ni los acuerdos, para avanzar con los capítulos clave para el ajuste que planea el Presidente, el titular de la Cámara baja dio curso al regreso a comisión de la iniciativa «Bases» – más conocida como «ómnibus» -, lo cual significa no sólo la caída de la aprobación en general de la normativa, sino también del polémico dictamen. Es decir, se volvió a la foja cero desde el envío del texto al Congreso.

Esto, horas más tarde, enfureció a Milei, que está en Israel en su primera gira internacional prolongada. Desde allí, el mandatario inició una serie de publicaciones, compartidas y likes con violentos mensajes contra la oposición, los gobernadores y, además, amenazas de distinto tipo.

En una primera publicación, dijo que hay una «casta contra el pueblo», en alusión a «sectores de la política» que no quieren «cambiar un sistema donde los políticos se hicieron ricos a costa de los argentinos», cosa que desde su espacio no están «dispuestos a negociar con quienes destruyeron al país». Y advirtió que continuará con su «programa con o sin apoyo de la dirigencia política».

 

 

Luego likeó un tuit que sostiene que «Macri negoció y se lo cogieron» por lo que «no se negocia con esta gente», y donde se le pide a Milei ir «a la guerra». El mismo tono tiene otro tuit que le gustó al Presidente desde Israel, realizado por el troll denominado Osvaldo Beto Mendeleiev, como el personaje de Capusotto, quien tildó al fracaso como «una declaración de guerra» y advirtió que entonces el Presidente deberá «ajustar por las malas». No conforme, tilda al radicalismo de «putita del peronismo».

Milei también avaló un tuit de Agustín Romo, militante libertario y legislador bonaerense corrido de la toma de decisiones que supo integrar en el pasado, quien apuntó contra los gobernadores y los amenazó con que «ahora van a ver lo que es un verdadero ajuste». Misma reacción tomó el Presidente para la tuiteara que recomienda acciones de mercado que lo visitó durante dos horas, «Lady Market» u Ornella Panizza, quien escribió «hay que ir a un plebiscito y a la mierda con estos traidores».

Finalmente, Milei decidió, primero, publicar una lista con los diputados que votaron en contra de algunos artículos del proyecto que envió, y, segundo, compartir un tuit en el que se expone la cara de cada uno de ellos.

Si hay una figura de gobierno, en ese contexto, de quien se esperaba alguna reacción, no sólo porque es la segunda en la línea sucesoria sino también porque será quien reciba la ley ómnibus – si alguna vez es aprobada – u otros proyectos, es Victoria Villarruel.

Sin embargo, por ahora la Vicepresidenta decidió continuar con la guerra fría que mantiene con Milei y ni siquiera dedicó un tuit al fracaso del proyecto que, para el jefe de su espacio político, es «fundamental» para el gobierno que comparten.

Tras la caída de la ley ómnibus, la vicepresidenta no tuiteó como hicieron ministros, legisladores y hasta el propio Milei de Israel. Tampoco dio entrevistas, línea que mantiene hace tiempo. Sólo subió una foto posando con un paquete de yerba que le regalaron.

Villarruel se autoexcluyó de los éxitos -pocos- y fracasos de Milei tanto en la gestión como en su trato con el Congreso y el resto de la política. Tan solo intercala reuniones políticas que el Presidente no desea y viajes al interior, que tampoco quiere el mantario.

Cabe recordar que el último golpe a la relación entre ambos fue la reunión que Villarruel tuvo en persona y en privado con Mauricio Macri en Cumelén, Villa La Angostura, donde el ex presidente vacaciona.

 


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