ENSAYO: FONTANA ¿FUNDÓ LA CIUDAD O LA PROVINCIA? – ARTÍCULO DE OPINIÓN – POR LIC. RAÚL AYALA

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La figura de Luis Jorge Fontana ocupa un lugar destacado en la historiografía argentina como un actor clave en la consolidación territorial del país durante el siglo XIX. Sin embargo, persiste un debate en torno a si su acción fundacional del 8 de abril de 1879 dio origen a la ciudad de Formosa o a la provincia homónima, un asunto que requiere precisión conceptual y contextualización histórica. A esto se suma la problemática de las postergaciones sufridas por los primeros pobladores, las dinámicas económicas preexistentes basadas en la explotación maderera y las implicancias de una mirada centralista que relegó las necesidades locales.

 

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Este análisis también aborda cómo la fecha de celebración de la fundación osciló entre marzo y abril, y cómo, tras más de un siglo de carencias en la planificación urbana, recién bajo la gestión del intendente Jorge Jofré se han sentado las bases para un crecimiento ordenado, en un contexto agravado por las políticas económicas actuales del gobierno de Javier Milei.

 

La acción fundacional

Luis Jorge Fontana, militar, explorador y naturalista, encabezó en 1879 una expedición que marcó un hito en la organización territorial del noreste argentino.
El 8 de abril de ese año, tras desembarcar en la margen derecha del río Paraguay con un contingente proveniente de Villa Occidental (hoy parte de Paraguay tras el fallo arbitral de Rutherford Hayes), Fontana estableció un asentamiento que denominó Villa de Formosa.

Este acto, documentado en sus propios registros y en la correspondencia oficial de la época, tuvo como propósito inmediato la fundación de un núcleo poblacional en una región disputada tras la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

La elección del sitio respondió a criterios estratégicos y geográficos: un punto elevado con costas accesibles y recursos naturales abundantes, como lo describió el propio Fontana en su informe al gobierno nacional.

Sin embargo, la ambigüedad surge al interpretar si este acto fundó únicamente la ciudad o sentó las bases para la provincia.

Desde un enfoque jurídico e histórico, la creación de una provincia requiere un acto formal del Estado nacional, generalmente mediante ley o decreto, lo que ocurrió años después con la organización de los territorios nacionales.

La Ley N° 1532 de 1884, que estructuró los territorios nacionales del Chaco y Formosa, delimitó formalmente la provincia, pero esta norma llegó tras el asentamiento inicial de Fontana.

Por ende, el 8 de abril de 1879 debe entenderse como la fundación de la ciudad de Formosa, capital futura de la provincia, y no como la constitución administrativa de esta última.

Esta distinción es crucial para comprender la naturaleza del proyecto de Fontana, que se inscribió en una política estatal de poblamiento y control territorial, más que en una definición político-administrativa inmediata.

 

Las postergaciones de los primeros pobladores y la explotación maderera preexistente

La fundación de Formosa no marcó el inicio de la actividad humana en la región, sino que se superpuso a una dinámica económica preexistente centralista en la extracción de madera del monte nativo, particularmente de especies como el quebracho colorado.
Antes de 1879, el Chaco Austral era una zona de aprovechamiento forestal por parte de actores locales y empresas extranjeras, quienes explotaban la riqueza maderera sin un marco regulatorio claro ni una visión de desarrollo integral.

Esta actividad, lejos de beneficiar a los primeros pobladores que acompañaron a Fontana, evidenció una lógica extractiva que priorizó los intereses del centro político y económico -Buenos Aires- sobre las necesidades de las periferias.

Fontana, consciente de las potencialidades de la región, abogó en sus escritos por un desarrollo sostenido que incluyera infraestructura y apoyo estatal para los colonos. Sin embargo, sus reclamos, al igual que los de dirigentes posteriores, chocaron con una visión unitaria del Estado argentino que postergó a las provincias del interior. Los primeros habitantes de Formosa, muchos de ellos provenientes de Villa Occidental y otras zonas marginales, enfrentaron la falta de recursos, el aislamiento y la indiferencia de un gobierno central más preocupado por consolidar su soberanía que por garantizar el bienestar de esas comunidades.

Esta tensión entre las expectativas de los fundadores y la desatención estatal se tradujo en un crecimiento desordenado, carente de planificación, cuyos efectos perduran hasta la actualidad.

 

La oscilación de la fecha fundacional: de marzo a abril

Un aspecto curioso en la historia de Formosa es la fluctuación de la fecha conmemorativa de su fundación.

Durante décadas, las celebraciones locales se centraron en el 28 de marzo, día en que Fontana y su expedición habrían iniciado el traslado desde Villa Occidental.
Esta elección reflejaba una interpretación más amplia del proceso fundacional, que abarcaba desde la partida hasta la llegada.

No obstante, con el tiempo, el 8 de abril -fecha del desembarco y la toma de posesión del sitio- se consolidó como el día oficial, respaldado por la documentación histórica y el reconocimiento estatal. Este cambio, formalizado en el siglo XX, respondió a la necesidad de unificar el relato fundacional y alinear las festividades con los registros oficiales, aunque no eliminó del todo las memorias locales que valoraban el proceso en su conjunto.

 

El crecimiento planificado bajo Jorge Jofré y los problemas estructurales persistentes

A lo largo de su historia, Formosa padeció una notable ausencia de planificación urbana, consecuencia directa de las postergaciones iniciales y de una gestión territorial fragmentada.

Las carencias en infraestructura, como redes de saneamiento, vialidad y ordenamiento espacial, generaron problemas estructurales que se agravaron con el crecimiento demográfico y las demandas modernas. Recién con la gestión del intendente Jorge Jofré, iniciada en 2015, se han impulsado iniciativas para revertir esta tendencia. Jofré ha promovido un plan de desarrollo urbano, con un horizonte mínimo de cincuenta años, que incluye obras de pavimentación, saneamiento y regularización dominial, buscando corregir las falencias históricas y proyectar un crecimiento sostenible.

No obstante, estos avances enfrentan un nuevo desafío: las políticas económicas implementadas por el gobierno de Javier Milei desde diciembre de 2023. La reducción de transferencias a provincias y municipios, sumada a la devaluación del peso y la inflación persistente, limita los recursos disponibles para financiar proyectos de infraestructura.

En un contexto donde las provincias del interior ya cargan con una deuda histórica de desinversión, estas medidas refuerzan las asimetrías entre el centro y la periferia, dificultando aún más la resolución de problemas estructurales que, en el caso de Formosa, tienen raíces en su fundación misma.

 

Conclusión: una fundación en disputa y un desarrollo en curso

La acción de Luis Jorge Fontana el 8 de abril de 1879 fundó la ciudad de Formosa, no la provincia, en un acto que simbolizó la expansión territorial del Estado argentino pero que dejó pendientes las demandas de sus primeros pobladores.

La explotación maderera previa, la visión unitaria del desarrollo nacional y la falta de planificación condenaron a la ciudad a un crecimiento caótico, cuyos ecos resuenan hoy.
La oficialización del 8 de abril como fecha fundacional marcó un intento de ordenar el relato histórico, pero solo con la gestión de Jorge Jofré se ha comenzado a delinear un futuro planificado. Sin embargo, las políticas de Milei representan un obstáculo adicional, evidenciando que las tensiones entre el centro y las provincias persisten como un desafío estructural para Formosa y el conjunto del país.

Este análisis subraya la necesidad de una perspectiva histórica y multidimensional para comprender tanto el pasado como las posibilidades de desarrollo de esta región del noreste argentino.

 

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