La polarización política del país exige mantener una mirada crítica sobre los extremos ideológicos, tanto a la izquierda como a la derecha. La vertiente de Trotsky, con su visión de la revolución permanente, en los movimientos sociales kirchneristas tienen hoy su contracara en la ultra derecha de Javier Milei, con su defensa del ajuste permanente, lo que nos lleva a reflexionar sobre las sorprendentes similitudes entre ambos polos.
Sin embargo, es necesario destacar que, si bien ambos extremos presentan posturas radicalmente opuestas, la agenda de Milei parece ser más insidiosa y peligrosa para el bienestar del pueblo, porque es quien ejerce el poder.
Su propuesta de ajuste permanente tiene como objetivo transferir la riqueza del pueblo para pagar la deuda al FMI, mientras beneficia a los sectores más privilegiados de la economía, como el sector exportador de materias primas y la industria extractiva -minería, gas y petróleo y litio-, sin salvaguardar el autoabastecimiento nacional.
La ley Bases propuesta por Milei, aprobada en general en la Cámara de Diputados, es una manifestación clara de esta agenda despiadada.
Al desmantelar el Estado y facilitar la privatización de empresas públicas, la ley establece un marco legal que prioriza los intereses de unos pocos en detrimento del bienestar general.
Las críticas a esta ley no se han hecho esperar. Desde la inclusión de una reforma laboral regresiva hasta la privatización de empresas estatales, diversos sectores han levantado la voz para denunciar sus implicaciones. Abogados laboralistas alertan sobre la inconstitucionalidad de ciertas disposiciones, mientras que otros expresan preocupación por las facultades delegadas al Poder Ejecutivo y los posibles impactos negativos en la economía y los derechos de los ciudadanos.
Es imperativo que la sociedad esté atenta. Igualmente, ya están sintiendo en carne propia que el pueblo era «la casta».
La unidad en los extremos ideológicos puede parecer improbable, pero la realidad nos muestra que, en su búsqueda de poder y beneficio, comparten más similitudes de las que imaginamos.
Es responsabilidad de todos defender un orden económico y social que garantice el bienestar de toda la población, no solo de unos pocos privilegiados.





