Matías Almeyda contó que quiso comprar vacunas para toda la ciudad de Azul tras la muerte de su padre por coronavirus, pero no se lo permitieron

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Matías Almeyda y su padre
Matías Almeyda perdió a su padre por coronavirus hace un par de meses

A principios de marzo la familia Almeyda vivió uno de sus peores momentos: Oscar, padre de Matías, murió de coronavirus mientras la madre del ex futbolista de la selección argentina permanecía internada con el virus. Silvia Calcagno comunicó la noticia a través de las redes sociales y el Pelado hizo un click en su cabeza. A un par de meses de esa triste situación, el entrenador de 46 años describió el padecimiento y reveló cómo quiso ayudar a su ciudad natal.

“Fue realmente traumático porque en diciembre decidí no ir a Argentina por el miedo de los viajes y aeropuertos. Busqué todas las maneras para unirme a mi familia y la de mi esposa en algún otro país y no se pudo”, contó Almeyda en diálogo con Radio Mitre. El ex jugador de River pasó las fiestas en Estados Unidos con la idea de trasladar a sus padres en febrero o marzo a la espera de la vacuna. “En la vida muchas veces uno programa y Dios decide, lamentablemente. Llegué cuando mi papá estaba internado, fue muy rápido. Me quedó un dolor y bronca terrible por lo sucedido pero acepto cómo se dio todo y la decisión que tomó el Señor, en el que creo cada vez más. Lo acepto desde ese lugar”, manifestó con dolor.

Y continuó: “No me pude despedir. Mi papá era mi amigo, teníamos un vínculo muy fuerte, éramos muy unidos. Más allá de que estábamos distanciados por kilómetros, siempre decíamos que nuestros corazones latían a la par y realmente me cuesta saber que hoy no está entre nosotros, pero sé que está, en algún lugar está”.

Matías Almeyda y su padre
Oscar y Matías Almeyda, juntos compartiendo un asado familiar

Almeyda hoy dirige a San José Earthquakes de la MLS en California, estado en el que se están aplicando las segundas dosis para todo el ciudadano que quiera inocularse: “Yo ya me di la segunda dosis pero acá es todo muy loco, hay gente que no se quiere vacunar, vivimos en el mundo del revés. Ellos pueden vacunar a 4 millones por día pero no llegan ni a la mitad porque la gente no quiere. Piden que traigan a conocidos para vacunarse, son realidades diferentes”. Su idea era llevarse a sus padres durante 2 ó 3 meses a Estados Unidos porque hacía más de un año que no los veía y allí aprovechar para vacunarlos.

LA VACUNACIÓN EN AZUL QUE NO PUDO REALIZAR

Hace 20 días llamé a un político importante de Argentina porque quería vacunar a toda la ciudad de Azul, quería pagar todas las vacunas, no me importaba lo que iba a costar. Si me quedaba sin lo que tenía no me importaba porque la pérdida de mi padre y muchos conocidos me dio mucha tristeza. Tenía todos los contactos para llevar las vacunas pero lamentablemente no se pudo”, reveló Almeyda, quien había conseguido que le vendieran vacunas por los sobrantes que existen en suelo norteamericano.

¿Qué sucedió? El ex jugador dio detalles de la negativa: “Tenía los vínculos pero cuando hablé con este político me dijo que no se podía porque es un tema que lo manejan los Estados. No se puede a nivel privado hacer estas cosas. Es una lástima porque hay mucha gente que estaría dispuesta a invertir dinero para ayudar a la población. El sistema está hecho así, lo maneja el Gobierno. El día que se abra un poco todo esto, va a haber mucha gente que querrá colaborar, pero también va a haber mucho negocio. Es difícil y entendible. Una lástima”.

En tanto, aclaró: “No lo digo para hacer publicidad porque la gente de Azul sabe lo que yo amo a la ciudad y que es mi lugar para vacacionar”. Y descartó meterse en la política en el futuro por “estar lejos de lo que se sabe y los manejos que existen”, aunque siempre estará a disposición para colaborar con la sociedad de su tierra natal.

Matías Almeyda y su padre
«La muerte de mi papá se podría haber evitado; falleció esperando la vacuna», expresó Matías Almeyda

Sí remarcó que mantiene el deseo de volver a vivir en Argentina alguna vez. Recordó que llegó a ir vestido de gaucho a los entrenamientos en Italia cuando sus compañeros lucían ropa de Versace y que tenía una bandera argentina pegada en el parabrisas de su auto: “El amor que le tengo a Argentina es único, soy un defensor a muerte del país. Ahora que se murió mi papá tengo mucha bronca, saber que hay gente que se vacunó con todo este desastre que hicieron algunos y él se quedó esperando una vacuna”. Y al mismo tiempo cuestionó la distribución sanitaria: “Azul tiene 55 mil habitantes y solo dos respiradores artificiales. Mi papá se murió y se podría haber evitado como también la muerte de mucha gente. ¿Cómo no voy a tener bronca? No culpo a la política de Azul ni al hospital, culpo al sistema que tenemos hace años que es un desastre. Creo que estamos distribuyendo los impuestos muy mal”.

Almeyda dejó una última reflexión: “Como argentino, siempre me genera mucha bronca que en lo que menos se piensa es en la gente humilde, sobre todo. A mí el fútbol me cambió la vida pero no perdí mi esencia, no puedo dejar de mirar para atrás. Mi familia era de clase medio baja, mi papá trabajaba, fue pintor, mecánico, panadero, chofer, crió pollos, conejos, cerdos… Me enseñó a pedir, no robar, a no querer nada gratis, a ganarse la vida. Tenía una cultura de trabajo totalmente diferente. Mi papá no lloraba, laburaba. Cuando los valores dejan de estar en los poderes, es difícil que se vean en los ciudadanos porque se pierden. Se han perdido mucho los valores, se pierde el respeto, el amor por cada cosa y por el trabajo. Da mucha tristeza, todos queremos tener una Argentina hermosa y vemos que estamos lejos de que la gente pueda estar pareja en todo sentido”.

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