Pequeñas y grandes historias del clásico entre Racing e Independiente que se juega esta noche

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Blanquiceleste y rojo, los colores eternos del clásico de Avellaneda
Blanquiceleste y rojo, los colores eternos del clásico de Avellaneda

El año 1972 fue muy importante para Independiente en varios aspectos. Allí logró la primera de sus cuatro Copas Libertadores consecutivas y se produjo el debut de su más grande futbolista: Ricardo Bochini. Él tuvo una importancia decisiva en las dos décadas siguientes, jugando como pocos e interpretando como nadie el gusto del hincha del club. Al momento de su debut, Racing lo aventajaba por un partido en el historial desde el inicio del profesionalismo (33 a 32). En los 19 años que jugó el Bocha, Independiente ganó 20 clásicos oficiales contra solo 8 de su rival, torciendo la historia hasta nuestros días. En aquel año, también marcó su primer gol oficial. Por supuesto fue contra Racing, en cancha de Boca, en la lluviosa tarde del domingo 19 de noviembre de 1972. Se lo hizo a otra figura inmensa del fútbol nacional: Ubaldo Matildo Fillol.

Para la primera fecha del Nacional 1975, la AFA dispuso que se disputaran todos los clásicos en la misma jornada, disputada el domingo 21 de septiembre. En cancha de Racing se desarrolló uno de los choques entre los rivales de Avellaneda más cambiantes y emocionantes de todos los tiempos, donde hubo 9 goles, 3 expulsados y se sancionaron cuatro penales. La Academia se puso en ventaja 1-0, luego Independiente pasó dos veces al frente (2-1 y 3-2), los locales lo dieron vuelta estirando la distancia a 5-3 y sobre la hora, Pancho Sa descontó de cabeza para el 5-4 definitivo. Dos detalles más de aquella tarde: Ricardo Bochini fue uno de los futbolistas que vio la tarjeta roja y Alberto Jorge, número 10 de Racing, marcó 4 goles.

Cuando se realizó el sorteo del Metropolitano 1970 nadie supuso que el clásico de Avellaneda, programado para la última fecha, tendría tanta trascendencia. Independiente se mostró como un equipo sólido a lo largo de buena parte de la competencia, al punto de sacarle seis puntos a River al promediar el torneo. Pero al llegar la jornada final, ambos estaban igualados en el primer puesto y en caso de mantenerse la paridad, el título se definiría para aquel que tuviese más goles a favor. En una situación extraña, se permitió que el cuadro de Núñez adelantara su encuentro para ser el tradicional televisado del viernes por la noche, donde goleó por 6-0 a Unión en el Monumental, con lo que llegó a 42 tantos, dos más que los Rojos. El clásico de Avellaneda no pudo disputarse el día domingo por el mal tiempo y fue programado para el lunes 27 de julio por la tarde, en un colmado estadio de Racing. Tan solo se habían disputado 9 minutos, cuando el Chino Benítez puso en ventaja a los locales. Sobre los 20, hubo penal para Independiente y el remate de Yazalde fue atajado por Cejas, pero el árbitro Humberto Dellacasa ordenó su repetición por el adelantamiento del arquero. Segundos más tarde la escena se repitió calcada, desviado el guardavalla de la Academia el disparo arrojándose sobre su derecha, pero nuevamente dando pasos al frente. La tercera fue la vencida, Yazalde cambió el palo y puso el 1-1. 180 segundos más tarde, Perfumo marcó el segundo de los locales y sobre el final del primer tiempo, Maglioni dejó las cosas 2-2. Cuando tan solo faltaban 10 minutos y los hinchas de River preparaban el festejo cortando 13 años de sequía de títulos, Yazalde marcó el gol de la victoria y de la vuelta olímpica roja en casa de su tradicional adversario.

Yazalde frente al Panadero Díaz, en uno de los tantos clásicos de los setenta.
Yazalde frente al Panadero Díaz, en uno de los tantos clásicos de los setenta.

En diciembre de 1985, Racing logró su anhelado regreso a primera división luego de dos temporadas en Primera B. El primer clásico de Avellaneda oficial tras el ascenso se disputó el 20 de julio de 1986, apenas tres semanas después de la consagración de Argentina en el Mundial de México y fue un empate en cero. A partir de allí, Racing inició una racha positiva en la que estuvo 16 partidos por torneos de AFA sin perder ante Independiente, que recién cantó victoria en septiembre de 1994.

El miércoles 28 de noviembre de 1973 se inscribió en letras destacadas en la historia de Independiente, ya que en esa jornada se consagró campeón de la Copa Intercontinental superando a Juventus en Italia con un golazo de Ricardo Bochini. Tras los festejos, en forma inmediata el plantel regresó al país, ya que el domingo debía disputar un partido importante del torneo local, como lo era visitar a Racing. Lo que allí se vivió fue una verdadera fiesta, donde quedaron de lado las rivalidades y las miserias, que poco habitaban aún y hoy son moneda corriente. Independiente salió al campo de juego encabezado por su arquero y capitán, Miguel Santoro, quien portaba el trofeo obtenido pocos días antes. A continuación hubo vuelta olímpica, ante el cerrado aplauso de los simpatizantes de la Academia. Los Rojos se impusieron 3-1 pero el score fue lo de menos. El fútbol había sido el vencedor.

Sin dudas 1988 fue uno de los mejores años en la historia contemporánea de Racing. El equipo dirigido por Alfio Basile logró consolidarse y obtuvo la Supercopa ante Cruzeiro como visitante, cortando una larga racha de años sin títulos. En aquella temporada venció a Independiente en los dos enfrentamientos oficiales, ambos disputados en el estadio Presidente Perón. El primero tuvo lugar el miércoles 23 de marzo. Fue triunfo por 3-1 con una consagratoria labor de Hugo Perico Pérez, medio campista central surgido de las inferiores, en el partido número 2.000 de La Academia en primera. El domingo 11 de diciembre se impuso por 2-1 cuando era en forma indiscutida, el mejor equipo del fútbol local. Quedó para el recuerdo el golazo del crack inmenso que habitaba en Rubén Paz, quien enganchó en el borde del área, haciéndole un caño a Pedro Damián Monzón, para definir con gran categoría junto a un poste.

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Equipo de Independiente que dio la vuelta olímpica con la Copa Intercontinental en cancha de Racing en 1973: Pancho Sá, Santoro, Galván, López, Comisso y Pavoni. Abajo: el Mencho Balbuena, Semenewicz, Maglioni, Bochini y Bertoni.

Un detalle curioso se produjo en el torneo Nacional de 1982. Carlos Fren estaba en Independiente desde 1978 y con esa camiseta disputó el primer partido del campeonato en la goleada 4-1 en Santiago del Estero ante Estudiantes de esa provincia. El libro de pases continuaba abierto por unos días más, se produjo su desvinculación y la posterior incorporación a… Racing. En la Academia debutó en la tercera fecha (3-3 vs Racing de Córdoba en cancha de Vélez) y en la 5° enfrentó a sus flamantes ex compañeros, en el empate en un tanto en campo de Independiente el domingo 5 de marzo, en el que fue el primer clásico oficial de Jorge Burruchaga. Un caso inédito de un futbolista que jugó en el mismo torneo en los dos cuadros de Avellaneda.

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Tapa de El Gráfico con el caño de Rubén Paz a Pedro Monzón antes de su gran gol en 1988

A pesar de haberse enfrentando en más de 200 ocasiones, solo registran dos partidos en el plano internacional. Fueron por la primera fase de la Supercopa 1992 y ambos tuvieron detalles que quedaron en el recuerdo. El cotejo de ida tuvo lugar el 2 de octubre en cancha de Racing y a poco de comenzar debió ser detenido por el árbitro Juan Bava, ya que un viento muy fuerte y arremolinado, hacía imposible el juego. Al reanudarse, el cuadro local se puso en ventaja con un gol que debió ser anulado, ya que el Turco García impulsó la pelota con la mano tras un córner. Ni el juez ni el asistente, que era Javier Castrilli, lo observaron. Ya en el segundo tiempo, pudo llegar el empate, pero Carlos Roa le atajó un penal a Mohamed. El partido finalizó con triunfo de la Academia 2-1. Seis días más tarde fue la revancha. Cuando estaba llegando el final, Independiente tuvo un tiro de esquina y Luis Islas, su arquero, fue hasta el área rival en busca del gol que lo llevara a los penales. El centro sobró a todos y el guardavalla sacó un tremendo zurdazo que se estrelló en el ángulo derecho. Sufriendo, Racing avanzó en una serie que quedó en el recuerdo.

Para la temporada 1983 comenzaron a aplicarse los promedios para determinar cuáles eran los equipos que perderían la categoría. Desde el comienzo del torneo, Racing estuvo amenazado por su baja cosecha de puntos del año anterior y pese a contar con jugadores de experiencia, la situación no pudo ser remontada y el domingo 18 de diciembre quedó sentenciado al descenso al caer en su estadio ante su homónimo cordobés por 4-3. Pero aún quedaba una fecha por disputar y para que el vía crucis que habían padecido sus hinchas fuera todavía más doloroso, lo esperaba Independiente en la otrora Doble Visera, a quien solo le bastaba un empate para consagrarse campeón. Los Rojos ganaron 2-0 con goles de Ricardo Giusti y Enzo Trossero y dieron la vuelta olímpica frente a un público eufórico y ante un puñado de estoicos simpatizantes de la Academia que fueron hasta allí. Como la mayoría del plantel de Racing ya estaba de licencia, el equipo se formó con elementos que habitualmente no eran titulares y dos de ellos disputaron su único encuentro en primera división: Jesús Campos Aquino y Jorge Adrián Martínez.

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Equipo de Independiente la tarde que se consagró campeón en 1983 ante Racing

Lisandro López había disputado su último partido oficial con la camiseta de Racing el 2 de julio de 2005 para iniciar el que sería su exitoso periplo de más de 10 años en el exterior entre Portugal, Francia, Qatar y Brasil. A comienzos de 2016 regresó a la Academia con el anhelo (luego concretado) de ser campeón. Como en el guión de una película, tras tres partidos sin convertir goles, marcó el primero desde su vuelta de la manera soñada. El domingo 21 de febrero, Racing perdía el clásico ante Independiente 1-0 como visitante y ya estaba el tiempo cumplido, cuando Oscar Romero avanzó por la derecha y sacó un centro preciso que cayó en el punto del penal, donde López se arrojó de espaldas y de media chilena convirtió el empate, festejado hasta la locura por la mitad celeste y blanca de Avellaneda. El sueño del pibe hecho realidad.