Del único enfrentamiento a los dos nombres que los unen: tres historias cruzadas entre Boca y Claypole, que juegan por Copa Argentina

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amistoso entre Boca y Claypole del 78 - Lahorca
César Lahorca, el futbolista que vistió las dos casacas… Y es hincha de River

Boca y Claypole se verán las caras esta noche en el Estadio La Fortaleza, por los 32avos de final de la Copa Argentina. El Xeneize es uno de los equipos más populares del país, mientras que el Tambero milita en la Primera C, la cuarta categoría del fútbol argentino. Pero el vínculo entre ambos tiene un hilo conductor que los une en tres puntos desde hace mucho tiempo.

El único enfrentamiento

Las estadísticas muestran que apenas se enfrentaron una sola vez en la historia. No fue en un encuentro oficial, sino en un amistoso para inaugurar el Estadio de Claypole, al que bautizaron en su momento “César Luis Menotti”, en homenaje al entrenador que acababa de ser campeón del mundo con la selección argentina. El estreno fue el 12 de noviembre de 1978 y estuvieron presentes el presidente de la institución, Ricardo Capocassa, y el vicepresidente primero, Héctor Sampaulise. Aquel día, la dirigencia local invitó a quien era el mandamás de Boca, Alberto J. Armando.

Luego de la inauguración, se llevó a cabo el encuentro. Boca paró un once alternativo con Sergio Genaro, Luis Alberto Sánchez Sotelo y Carlos Randazzo entre los titulares, mientras que el local alineó el equipo de primera, pero ganó la visita por 4 a 2. El amistoso únicamente tuvo la presencia de los alumnos de los colegios de Almirante Brown, porque tenía una capacidad máxima de 1000 espectadores. A partir de la apertura de la cancha, el ex presidente xeneize fue nombrado padrino de Claypole hasta el momento de su fallecimiento.

Un tiempo más tarde, precisamente el 19 de diciembre de 1987, el estadio fue rebautizado con el nombre de Rodolfo Vicente Capocassa, quien fue un presidente muy importante para el crecimiento de la entidad. “Mi viejo no sólo fue el encargado de gestionar la afiliación del club a la Asociación del Futbol Argentino (AFA), sino también se encargó de la construcción del estadio que se encuentra ubicado en avenida Lacaze y 17 de Octubre, debajo del puente de esa localidad. La cancha hoy cuenta con una tribuna popular legendaria de 8 escalones, con capacidad para 2.500 personas. Además, existe otra recientemente reparada para 5000 hinchas y una tercera chiquita, cerca de las vías del Ferrocarril Roca. En total, la capacidad alcanza los 8 mil espectadores”, le remarcó a Infobae, Leonardo Capocassa, hijo de Rodolfo y ex dirigente del club.

amistoso entre Boca y Claypole del 78 - Lahorca
Imagen del único cara a cara entre los dos conjuntos, en 1978

Los vínculos de Alberto J. Armando con Claypole

El día del amistoso no fue la primera vez que Armando pisó la casa del Tambero. La relación Armando-Capocassa data de mucho tiempo antes. El ex presidente de Boca era muy amigo de Federico Inglées Pérez, quien fue un reconocido periodista español, conductor de desfiles de moda durante 33 años en Buenos Aires.

El europeo vivía enfrente del negocio de Capocassa en la localidad de Claypole y entablaron una muy buena relación, lo que provocó que fuera el nexo entre ambos presidentes. De esta manera, por el vínculo que forjaron los tres, el de Boca era asiduo visitante del Tambo. Y junto a él, se sumaron personajes de la farándula como Tato Bores, Bernardo Neustadt y Norma Beatriz Nola, ex Miss Mundo, quienes se hicieron simpatizantes del club y concurrían a observar espectáculos de tango en las instalaciones del club, como el día que cantó Juan Carlos D´Arienzo.

Por otra parte, los lazos entre Armando y Capocassa también tuvieron que ver con lo futbolístico. Para que Claypole pudiera ser afiliado a la AFA necesitaba el respaldo de una institución de Primera. De esta manera y por intervención del ex presidente de Boca, Claypole consiguió la afiliación y Armando fue designado padrino del Tambero.

La relación Armando-Capocassa siempre fue muy buena y cercana, como cuando Boca salió campeón de la primera Copa Libertadores (1979) y el ex mandamás de Claypole felicitó a su par: Armando le respondió con una carta de agradecimiento.

amistoso entre Boca y Claypole del 78 - Lahorca
La carta de Alberto J. Armando a Claypole, agradeciendo las felicitaciones por el título ganado por Boca en la Libertadores 1979

Un sólo futbolista vistió ambas camisetas

En la historia del fútbol argentino existe un solo futbolista que a nivel profesional jugó en los dos clubes. Y es hincha de River. Se trata de César Claudio Lahorca, quién disputó un solo partido en la primera de Boca a fines de 1983. El ex defensor hizo todas las divisiones inferiores en la institución de la Ribera a partir de 1979. Comenzó en la Octava y fue ascendiendo: Séptima, Sexta, Quinta y Cuarta, hasta que le tocó debutar en la máxima categoría, el sueño de todos los que empiezan de chico a probar suerte en este hermoso deporte.

No obstante, su primer y único encuentro se debió a cuestiones extrafutbolísticas. Fue el 22 de diciembre, cuando Instituto en Córdoba venció por 5 a 1 al Xeneize, que sufrió una de las peores goleadas en su historia. El debut de este joven que apenas tenía 18 abriles se dio a raíz de que los profesionales mantenían un paro general contra la dirigencia en protesta por la deuda económica que padecían.

Al respecto, en un mano a mano con Infobae, Lahorca explicó aquella situación: “Una semana antes del encuentro había cambiado el presidente, asumió Domingo Corigliano. La dirigencia saliente les quedó debiendo mucha plata a los de la A. Entonces, cuando llego a la Candela, me comunican que iba a viajar junto con 17 compañeros a Córdoba a representar a la Primera. Yo tenía dos directores técnicos: Ernesto Grillo y Osvaldo González. Me acuerdo de que González me dijo ‘mire pibe que estas oportunidades se dan una sola vez en la vida y no se repiten. Así que viaje y juegue ese partido como si fuera el último, a pesar de su molestia muscular’. Fue una experiencia inolvidable. Viajamos en el día. Estaba programado el encuentro para las 15, pero por pedido de Boca se cambió para la noche. Terminó de jugarse y nos volvimos a Buenos Aires”, evocó.

Las circunstancias del masivo debut de juveniles fue porque se les adeudaba mucho dinero a los mayores. Éstos mantuvieron durante días reclamos constantes hasta llegar al punto de no presentarse a jugar. La dirigencia no les pagaba los sueldos porque no le alcanzaba la plata y, además, padecía otro problemita: arrastraba la suspensión de la Bombonera por un episodio trágico y no contaba con la recaudación de local para abonar el dinero atrasado. ¿Qué pasó?

Todo comenzó cuando el estadio fue clausurado el miércoles 3 de agosto del 83, cuando el local recibió a Racing. No había empezado el juego cuando una bengala lanzada desde una tribuna local atravesó toda la cancha y llegó a la parcialidad de la Academia e impactó en el espectador Roberto Basile, cuyo deceso se produjo al instante. El encuentro no se suspendió y se terminó desarrollando con un empate 2 a 2 como resultado final. Tras ese incidente, el estadio fue suspendido por varios meses. Esto, sumado a la huelga de los profesionales, provocó que el Xeneize pusiera un equipo alternativo ante la Gloria cordobesa, choque correspondiente a la fecha 38 del torneo Metropolitano.

De esta manera, el director técnico en esa tarde de verano alineó a Walter Medina; Lahorca, Miguel Iturrieta, Rubén Manfredi y Alfredo Benítez; Luis Fernández, Fabián Carrizo, Oscar Galarza; Javier Franco, Roberto Prado y Daniel Panattieri. Los goles del vencedor fueron marcados por Osvaldo Márquez, Rodolfo Rodríguez, Oscar Dertycia en dos oportunidades y Carlos Rosas. Para la visita, descontó Prado. A los 36′, el arquero cordobés, Juan Carlos Delménico, le atajó un penal a Iturrieta. Hubo dos cambios durante el cotejo. A los 64′, dejó la cancha Panattieri para que ingrese Héctor Ramírez. Y, nueve minutos más tarde, salió Lahorca y en su lugar ingresó Héctor Barragán. Esa noche para el defensor que vistió ambas casacas fue debut y despedida con la Azul y Oro, ya que en 1984 quedó libre, al igual que la gran mayoría de los juveniles.

Luego de su etapa en Boca, Lahorca se fue a Defensa y Justicia y después recaló en San Telmo para disputar el torneo Apertura de la C de 1986 que otorgaba 6 ascensos. Jugó dos temporadas más, con un total de 73 encuentros y 3 goles.

Por otra parte, por haber jugado un partido de titular en la Primera del Xeneize su nombre figura en el Museo de Boca, aunque la foto pertenece a un ex compañero de San Telmo, Hugo Smaldone. Colocaron esa imagen equivocada porque hace un tiempo en el club lo daban como fallecido a raíz de una página web partidaria de Argentino de Quilmes que comunicó su deceso. Información errónea. En su momento, su hijo Federico, a través de un tuit, salió a aclarar la situación.

inauguración del estadio de Claypole
Sampaulise, Alberto J. Armando y Capocasa, el día de la inauguración del estadio, que en principio llevó el nombre de César Luis Menotti

Lahorca rememoró el momento que vivió al lado de Diego Armando Maradona, cuando éste era parte del plantel de 1981: “Me acuerdo de que Pelusa llegó tarde a un entrenamiento de la Mayor y vino a la Candela donde estábamos entrenando los juveniles. El predio estaba revolucionado por su presencia. Compartí una práctica de futbol con él, fue maravilloso verlo y haber podido darle un pase”.

El hombre que vistió ambas camisetas nació el 26 de enero de 1963 en Quilmes, localidad de la provincia de Buenos Aires. Jugó como marcador derecho toda su carrera. Su etapa brillante fue en Argentino de Quilmes, donde jugó cuatro años (1989/92). En este club tuvo las dos caras de la moneda: salió campeón, pero también tuvo la desgracia de descender. El quilmeño cerró su carrera en Claypole, jugando durante cuatro meses en 1992.

“Hace 29 años tuvo la suerte de jugar allí. Iba a dejar el futbol y me fueron a buscar. Vino el entrenador japonés Nakandakare Móviles junto al preparador físico, Alejandro Frega. Me convencieron para que fuera. Jugué los últimos cuatro meses de ese año porque el club no me pagaba y yo no podía dejar mi negocio”, detalló. Y agregó: “Era propietario de un buffet dentro de un colegio en Berazategui. Podía manejar mis horarios. Mi familia colaboraba conmigo en el restaurante para que yo pudiera ir a entrenar”.

Sobre el final, muy emocionado y orgulloso de haber sido parte del Tambero, recordó: “Teníamos un equipo bárbaro con chicos que estuvieron en Primera. El arquero era García. Jugaba José Escalante, Ariel Cascardo, Juan Domingo Mussi, Gustavo Bocha Taracido, entre otros. No tuvimos suerte. No nos adaptamos a lo que era el torneo de la Primera C y no nos fue bien. No pudimos hacer historia”.

“Es un orgullo para mí y mi familia saber que soy el único que jugó en Boca y en Claypole. Gracias por hacerme recordarlo. Me emocioné de verdad”, cerró la charla.

Hoy, con 55 años y alejado del ámbito del futbol desde hace más de 25, confirma que es hincha de River y que asistía al Monumental junto a su hijo antes de la pandemia cada vez que podía. “Vestí cinco años la camiseta de Boca y nadie supo nada. Cuando me retiré, recién ahí lo conté”. En la actualidad es productor de seguros. Mantiene su vocación por la pelota ya que despunta el vicio con el equipo Ex Alumnos de Bernal, en el torneo de Superveteranos de Organización Don Bosco. Y tiene la marca de ser el único futbolista que jugó en la Primera de Boca y Claypole, equipos que se medirán por los 32avos de la Copa Argentina.

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