La sorprendente historia de Leandro Bolmaro, el argentino mejor ubicado en la historia del NBA Draft: de “pollito descoordinado” a súper atleta

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El momento cuando Bolmaro fue elegido en el Draft de la NBA (Infobae)

Hoy fue un gran día en la vida de Leandro Bolmaro. Porque, con sólo 20 años, se convirtió en el noveno argentino de la historia en ser elegido en el Draft de la NBA, el sorteo en donde las franquicias eligen a los mejores jugadores del básquet universitario y, como es su caso, a los prospectos internacionales de mayor relevancia que se anotan con el sueño de jugar en la liga más famosa del mundo que tiene este deporte. Si bien New York Knicks lo eligió en el pick 23, será cedido a los Minnesota Timberwolves.

“Para mí es como un sueño, no lo puedo creer. Quiero disfrutar este momento y ser feliz… y disfrutar”, dijo Bolmaro al convertirse en el argentino mejor ubicado en la historia del Draft de la NBA.

En la actualidad, este cordobés que creció en la ciudad de Las Varillas, ya deslumbra a propios y extraños en el Barcelona, de España, el club que lo vino a buscar a la liga argentina después de mostrar sus dotes técnicos en Bahía Basket, la organización que construyó ni más ni menos que Pepe Sánchez, uno de los primeros dos argentinos que pisaron la NBA. Pero antes de todo esto, mucho antes, Bolmaro se crió practicando otro deporte además del básquet.

“Desde los 5, 6 años que él comenzó al lado de su hermana Camila”, recordó Oscar Alessandria. El encargado de la Escuela de Atletismo de la Cooperativa de Energía Eléctrica de Las Varillas viajó imaginariamente en el tiempo junto a Infobae para mostrar el comienzo de una historia fascinante. Un capítulo poco conocido de cómo era Bolmaro cuando todavía no estaba en la mirada de varios de los equipos de la NBA.

“Era parecido a un pollito, todo descoordinado. No podía manejar las piernas. Le costaba mucho, inclusive cuando caminaba lo hacía muy mal, con los pies cruzados hacia adentro. Su papá lo llevó a varios especialistas y le dijeron que eran cuestiones del desarrollo óseo y muscular. Pero por suerte fue solucionando esos problemas con la edad”, agregó el hombre que con sus 78 años muestra la felicidad que le da ver hoy a uno de sus viejos pupilos.

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Los mentores de Leandro Bolmaro hablaron con Infobae

Con su hermana varios años mayor como espejo, a Leandro le costó transformarse en un atleta. Él tenía la intención de hacerlo, pero las dificultades físicas se lo impedían. A pesar de esto, mostró una de sus grandes cualidades y salió adelante. Así lo cuenta Alessandria.

“Él no podía meter la pierna dentro de las varillas de 1 metro con 25 centímetros y las pasaba por fuera. Entonces, implementamos dos varillas de cartón, para que él pudiera ir coordinando los movimientos. Él salió adelante con mucho esfuerzo y dedicación. El deporte para él fue un juego, una alegría permanente”, explicó Oscar, que destacó cómo en su escuela siempre se trabajó en la versatilidad de las disciplinas para los jóvenes.

Así fue que, con el paso de los años, Bolmaro se convirtió en un especialista en múltiples pruebas: se consagró campeón del hexatlón Sub 14 en los Juegos Evita 2014, logró competir a nivel sudamericano y en 2015 fue clave su participación para que la escuela donde comenzó a practicar atletismo en Las Varillas ganara la Copa Nacionales de clubes en pruebas combinadas.

Al mismo tiempo que Leandro se destacaba como un súper atleta en el salto en largo, lanzamiento de bala y otras especialidades, su amor por el básquet tomó su corazón. Lo conquistó perfeccionándose desde su casa, seguido de cerca por papá Osvaldo y mamá Adriana, y también en el viejo parquet del club Almafuerte, ante la atenta mirada de su primer entrenador.

Historia Leandro Bolmaro
Bolmaro, en la izquierda, acompañado por compañeros de la escuela de atletismo y de Oscar Alessandria

“Leandro de chiquito fue siempre muy compañero, amigable y simpático. Era un flacuchin medio chueco que venía sonriendo. Siempre llegaba temprano al club, más allá de que fuera su horario de entrenamiento o no, pero él estaba. Siempre estaba”, le contó Pablo Ayala a Infobae desde la tierra donde aquel jovencito se transformó de Cebollín, el apodo insignia de Bolmaro, a un jugador que empezó a despuntar como un gran talento.

Fue creciendo y fue creciendo su competitividad pero siempre sin faltar el respeto a nadie. Siempre buscaba mejorar: cada actividad que se le daba, era hacerlo al máximo y lo más específico posible. Era muy rápido y siempre con la pelota en la mano. Por eso, a medida que fue creciendo y veíamos la capacidad de picar la pelota lo dejamos de base y pusimos a los chiquitines del equipo para que jugaran de escoltas o aleros”, agregó el hombre que guió a Leandro en sus inicios en Almafuerte.

Como buen formador, Ayala y su ojo clínico reconocieron el valor de Bolmaro como deportista. Pero, más allá de sus capacidades técnicas, el DT de Almafuerte hizo hincapié en un aspecto clave para que cualquier atleta de alto rendimiento lograse el éxito: su mentalidad.

“Cree totalmente en él, además reconoce sus condiciones. Tiene una visión poco vista. Mientras intenta hacer algo, ya sabe que está haciendo el compañero”, explicó.

La única vez que se sacó la camiseta roja y negra de Almafuerte fue para calzarse la del club El Ceibo de San Francisco, Córdoba, para disputar un provincial de mayores. Hasta que en 2017, y después de una recorrida por la capital del básquet en Argentina, Bolmaro eligió dar el salto y jugar en Bahía Blanca. Después de disputar la Liga de Desarrollo de la máxima competición del baloncesto argentino, su presencia en el Básquetbol Sin Fronteras, un evento que organiza la NBA para proyectos con posible futuro en la competición, lo puso en el mapa internacional. Pocos meses más tarde, el Barcelona español no dudó y adquirió sus derechos federativos y se aseguró una de las joyas del básquet latinoamericano.

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Una vez que se fue de Córdoba, Bolmaro eligió jugar en Bahía Basket, la organización que dirige el ex NBA Pepe Sánchez (Crédito: Bahía Basket)

A horas de participar en el Draft, dos de las personas que más influyeron en su crecimiento, se refirieron a las posibilidades de ver a Cebolla en uno de los máximos escenarios del deporte mundial.

“Creo que es el sueño de todo chico”, dijo Ayala. “No recuerdo qué jugador le gustaba mirar, además yo los cagaba a pedos a los chicos cuando simulaban ser un jugador de la NBA. Quería sencillez en el grupo”, recordó un personaje vital en la relación de Leandro con el deporte.

El otro día conversando con el padre, con el que somos amigos de toda la vida, hablamos de lo coordinado que está ahora. Estuvimos viendo la tapa que puso el otro día en el Barcelona. Fue realmente magistral. La coordinación con la que giró para hacer la jugada”, recordó Alessandria sobre una jugada que le quedó guardada en su reciente memoria.

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Bolmaro ya deslumbra con la camiseta 9 del Barcelona (@leandro_bolmaro)

¿Añora su entrenador de atletismo poder verlo en acción en la NBA? “Me gustaría que, cuando llegue, que estoy seguro que va a llegar, que llegue con todo su potencial. Ese es mi deseo”, reafirmó Oscar desde Las Varillas y mientras el sonido de los pájaros se escuchan del otro lado de la línea.

Como se preveía, Bolmaro con el pick 23 se transformó en el argentino elegido más alto en la historia del sorteo -ese lugar lo ocupaba Carlos Delfino con la selección en el puesto 25 del Draft 2003-.

“Ojalá que lo veamos muy pronto en la NBA. Para él sería un paso más porque, conociéndolo, después va a querer ser campeón con su equipo y después va a querer ser campeón con la Selección. “Siempre quiere más Cebolla”, afirmó Ayala, que no puede ocultar sus lágrimas cuando habla de aquel chico flaco y alto que hoy es una estrella naciente del básquet mundial.

El kit de la NBA que recibió Leandro Bolmaro en la previa del Draft (Infobae)

“Sólo deseamos que triunfe y que vuelva a comer asados cuando esté por acá”, añoró su primer DT en el básquet. “Es un pibe que no perdió el sabor a pueblo. Es un talento espectacular y es un orgullo haber podido aportarle algo a todo ese talento que él tiene”, dijo Oscar, ese señor que marcó los primeros pasos de Leandro en el deporte.

Desde las entrañas de su historia, protagonistas que los vieron crecer no dejan de reafirmarlo cada vez que pueden. Su humildad es parte de su esencia. También su ganas de superarse. Así logró dejar atrás esas varillas que no podía saltar. Lo mismo sucedió con su deseo de perfeccionar su mecánica de tiro o cómo driblar el balón con un mejor control.

Ese “pollito descoordinado” hoy está en la antesala de vivir una noche que puede ser la primera de una película que lo tendrá, más temprano que tarde, como el argentino que llegará a la NBA para continuar con el legado que dejaron Manu Ginóbili, Luis Scola y el resto de una generación que ya era de dorada cuando Bolmaro ni siquiera soñaba con ser la figura que es en la actualidad.

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