Cómo siguió Diego Maradona el empate entre Gimnasia y Vélez desde el hospital: un llamado reconfortante y un inconveniente técnico

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banderas de Maradona en Gimnasia-Vélez
Mensaje de apoyo en el Bosque, en la previa del partido (@gimnasiaoficial)

“Está cada día mejor, es increíble la recuperación. Diego está muy lúcido y muy bien, está despierto».

Leopoldo Luque, médico personal de Maradona y quien lo operó del hematoma en la cabeza el martes pasado, fue nuevamente optimista en el parte médico del astro. Sin embargo, mientras es tratado por el cuadro de abstinencia, advirtió que «la idea es que no se vaya mañana” de la Clínica Olivos.

Así, el ex capitán de la Selección, de flamantes 60 años, vivió un domingo especial en la habitación del centro médico. Es que, más allá de las visitas de sus seres queridos, jugaba Gimnasia La Plata, su Gimnasia, frente a Vélez y en el Bosque. Y no iba a estar presente. El Lobo igualó 2-2 ante el Fortín y mantuvo el buen paso en el inicio de la Copa de la Liga Profesional (le había ganado 3-0 a Patronato en el debut). Incluso pudo haber ganado el duelo, pero el juvenil Orellano empardó para la visita sobre el final.

Antes del partido fue desplegada sobre el césped una bandera con la leyenda “Diego, querido, el Lobo está contigo”. En el alambrado, gentileza de los hinchas que pudieron acceder al estadio para dejar sus testimonios, también hubo leyendas u homenajes para el director técnico, que sufrió un inconveniente técnico: la clínica no cuenta con el pack futbol.

Así y todo, más allá de que siguió las recomendaciones médicas e intentó descansar, se fue enterando de lo que iba sucediendo en La Plata vía teléfono móvil y a partir de las referencias que le ofrecieron sus acompañantes full time (Maxi Pomargo y su sobrino Johny, hijo de la Morsa Espósito y su hermana Betty).

Gimnasia vs Vélez (Infobae)

Aún frente a los inconvenientes de salud que acarrea, su cuerpo técnico en Gimnasia intentó a lo largo de la semana mantener tendido el puente, sobre todo desde el cariño y la preocupación. Sebastián Méndez y Adrián González, sus ayudantes de campo, tomaron contacto varias veces con el propio Diego o a partir de su círculo íntimo para brindar apoyo y tranquilidad. Buscaron hacerle saber que el equipo estaba bien en sus manos. A Maradona, más allá de su deseo de estar en el banco de suplentes (fue uno de los argumentos que había dado la semana pasada para no internarse), se sintió reconfortado por la actitud del Gallego y el ex lateral.

Vale recordar que Maradona se había hecho presente en el estadio Juan Carmelo Zerillo el viernes 30, día de su cumpleaños, en el umbral del cruce del Tripero y Patronato. Allí le hicieron un reconocimiento, y dejó una imagen frágil que incrementó la preocupación por su salud. A partir de allí todo se precipitó: la internación, la resonancia magnética que detectó el edema, la operación de urgencia y el tratamiento contra la abstinencia que lo mantiene internado… Aunque el imán con su pasión, el fútbol, nunca pierda la fuerza.

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