De dormir en aeropuertos y superar graves lesiones a brillar en Roland Garros: el lado desconocido de Nadia Podoroska

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Galeria Nadia Podoroska vs Elina Svitolina Roland Garros
“La Rusita es una mujer que tiene sus convicciones ideológicas muy claras. Defiende a los Gobiernos nacionales y populares y se planta a la hora sostener sus ideas”, advirtió un familiar desde Santa Fe. (Foto: AP/Alessandra Tarantino) (Alessandra Tarantino/)

Nadia Podoroska es La Cenicienta de Roland Garros. A sus 23 años vive un cuento de hadas en el Grand Slam parisino y su sueño parece no tener techo. Es que la rosarina hizo historia al consolidarse como la primera tenista de la era abierta (desde 1968) al clasificar a las semifinales del codiciado torneo francés tras haber provenido desde la qualy.

Su victoria frente a la ucraniana Elina Svitotina marcó un capítulo más en las páginas doradas de una carrera que se formó en base al esfuerzo y el sacrificio. Nacida el 10 de febrero de 1997 en un hogar de clase media de Fisherton (el mismo barrio al oeste de Rosario de la legendaria Lucha Aymar), La Rusita comenzó a jugar al tenis a los cinco años. En sus primeros pasos conoció los golpes inesperados que en ocasiones brinda el deporte: sufrió lesiones graves en una mano, la espalda y la cadera, de las que se repuso gracias al amor por la raqueta, y hace un par de años decidió emigrar a Alicante para aumentar sus posibilidades de competir de igual a igual con las mejores singlistas europeas y estadounidenses.

“Cuando tenía 12 años se había lesionado su rodilla y entrenaba en una silla. Lo vi con mis propios ojos. Ella quería seguir en actividad para no perder el timing”, reveló Sergio Trivella, presidente del club Fisherton, en declaraciones brindadas a Donde vive el deporte cuando la heroína local sorprendió al mundo. “El entrenador le tiraba pelotas para que ella las devolviera con un drive o un revés, tratando de mover lo menos posible su rodilla, que la tenía inmovilizada. Era una nena de 13 o 14 años que hacía esas cosas”, detalló el directivo, quien considera que la institución está viviendo un regalo de cumpleaños anticipado porque el próximo 23 de octubre celebrará su 105to aniversario. “Nadia nos dio una alegría, en un momento complicado para el club”, cerró el máximo responsable de la entidad que padece los estragos económicos que impuso la pandemia.

La anécdota desconocida de Nadia Podoroska (Infobae)

Nieta de un abuelo ucraniano del que heredó el apellido e hija de los farmacéuticos Irene y Marcelo, que tienen su negocio en la calle Nicaragua al 700, Nadia comenzó a jugar en el Club Fisherton (el CAF, como le dicen en Rosario), donde practicaba hockey Luciana Aymar, la vecina más conocida del barrio.

A los 23 años, La Peque siguió los pasos de Gabriela Sabatini, su ídola de la infancia. Pero también tiene como referente al serbio Novak Djokovic “por su fortaleza mental”. “Ella practica disciplinas de control mental para mejorar su estado anímico y psicológico en los partidos”, dijo un allegado a la familia.

Hincha del Canalla, también mantiene un vínculo especial con San Lorenzo, dado que desde 2017 defiende sus colores en la Primera División del torneo Interclubes. La rosarina se considera una militante peronista. Su postura ideológica se emparenta con la recordada tenista Mary Terán de Weiss, la argentina más destacada antes de la explosión de Gabriela Sabatini en el tenis moderno.

La Rusita es una mujer que tiene sus convicciones ideológicas muy claras. Defiende a los gobiernos nacionales y populares y se planta a la hora sostener sus ideas”, advirtió un familiar desde Santa Fe.

Nadia Podoroska se adueñó de los flashes con un lugar preponderante en la agenda deportiva al instalarse entre las cuatro mejores tenistas de Roland Garros. Cuando no está compitiendo o entrenando, se distiende escuchando a Fito Páez y cimentó su crecimiento con esfuerzo y sacrificio, signos típicos de una personalidad que la mantuvo firme cuando apostó por exiliarse en España.

La Peque, diestra con revés a dos manos, con un tenis prolijo y ofensivo, había alcanzado reconocimiento cuando se colgó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima que la habilitaron para estar en Tokio 2020 (evento que se a celebrará el año próximo), pero entre ese suceso y su actuación en Bois de Boulogne transitó momentos de dudas y lesiones, aunque salió adelante por su perseverancia y una mentalidad fuerte para competir.

Nadia tuvo como primer entrenador a los cinco años a Celso Fernández, quien quedó impresionado por sus condiciones innatas, y luego fue Carlos Rampallo el que completó su crecimiento. Ingresó al ranking profesional cuando apenas tenía 14 años y nueve meses, consolidándose como la segunda argentina más joven en lograrlo después de su admirada Sabatini (14 años y cinco meses).

En 2016 se instaló entre las mejores 230 tenistas del mundo, superó la clasificación del US Open y jugó, por primera vez, el cuadro principal de un Grand Slam, lo que le permitió finalizar la temporada en el puesto 191 con gran ilusión.

Su constante sacrificio se ejemplificó cuando llegó a dormir en aeropuertos para evitar costos en hospedaje. También tuvo que “vivir de prestada” durante mucho tiempo, ya sea en departamento de amigos, colegas o entrenadores, pero instalarse en Alicante le permitió consolidar una base de operaciones sólida.

Las mayores diferencias con las europeas o las estadounidenses no son en talento, sino en las oportunidades que tienen. Jugar cerca de nuestras casas, de nuestra ciudad, sería algo muy bueno, es mucho el esfuerzo que hacemos las latinas para insertarnos en el circuito”, declaró la Peque en ese momento.

En 2020 la rosarina sacó a relucir su mejor versión, con un cuerpo técnico sólido integrado por Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi. Así conquistó los torneos ITF de Malibú, Petir Boug y Saint Maló, títulos que le dieron la confianza necesaria para lograr lo que sobrevino después y explotó en París.

Su memorable actuación en la capital francesa, que aún no terminó puesto y tendrá otro capítulo ante la polaca Iga Swiatek (54 del mundo) representa no solo un salto para Podoroska sino una bocanada de aire fresco para el tenis femenino argentino, que vuelve a tener presencia en un gran escenario después de 16 años, cuando la pergaminense Paola Suárez brilló en la edición del 2004 de Wimbledon.

El presente de la Peque llevó a que la admiración que siente por Sabatini sea recíproca. Así lo expresó Gaby en sus redes sociales cuando vio cómo su heredera sacaba los pasajes para las semifinales del certamen. “”Siiiiiiii @nadiapodoroska lo que jugaste! Felicitaciones a todo el equipo!! Gracias por seguir animándote”, escribió en su cuenta de Twitter, desde donde posteó elogios y palabras de aliento para la rosarina durante toda la última semana. La legendaria ex tenista es la fan número uno de La Cenicienta del certamen. Y todavía el reloj está lejos de marcar las 12.

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